Historia de la emancipación del Perú: el protectorado
LA FAMOSA I!.NTREVISTA DE PUNCHAUCA 269 mas, desde luego, a todo papel predominante en el organismo po· lítico provisional que se constituya para preparar el advenimiento del nuevo régimen; y propongo: J'? unir los pabellones de España y los míos, para proclamar la independencia del Perú; 2? erigir una junta gubernativa, un triunvirato, cuyo presidente sea V. E. y que .se integrará con dos miembros más: el uno designado por V. E. mismo, y el otro por mí; y 3?, si fuere preciso, ir yo mismo a la Península, a exponer ante la Corte las inmensas ventajas de esta solución pacífica, que, afirmando y aun escuchando los inte– reses dinásticos de la familia reinante, los conciliará fraternalmen– te con los intereses y los votos primordiales de los pueblos ame.– ricanos". III El efecto producido en todos los circunstantes por este discur– so de San Martín, fue, al parecer, absolutamente favorable. Los rostros revelaron un verdadero júbilo, una como emoción de so– siego, paz y esperanza, en la seguridad de que el término de tan– tas calamidades y fatigas había llegado. La mirada inquisidora, cuasi interrogativa, de los diputados de San Martín (6) y de los sujetos de su comitiva (Guido, entre ellos, que es quien da cuenta, en sus publicaciones históricas, de estas impresiones y circunstan– cias), tropezó con la actitud aprobatoria y los signos de regocijo que, sin repugnancia y reserva, daban los tres diputados del vi– rrey (7) y sus acompañantes- muy especialmente Abreu, sincero amigo de la paz y gran patrocinador del proyecto; y actitud y sig– nos en que no iban a la zaga Galdiano y Nájera:, americanos ante todo, anhelosos de que fuese ese proyecto realidad y con él se aca– base la guerra. Unico semblante esfíngeo era el de Las Heras, que .. más tar– de, consumada la entrevista, en el propio Punchauca, esa misma noche, interrogado por sus compañeros que notábanle silencioso, reservado, frío en el seno del regocijo general, limitóse a pronun– ciar esta lacónica frase: "Mi espada no se pondrá jamás al servicio de un rey". (6) Estos, todos, manifestaron "un deseo vivo, verdadero o aparente, de pedir a España un príncipe".- Camba, 1, 390. (7) La proposición de San Martín ''fue apoyada por el comisionado regio y sus dos socios Llano y Galdiano, en contravención de un artículo de las ins– trucciones reales": tal afirma Camba, quien, como se sabe, hallóse presente. Op. et loe. cit.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx