Historia de la emancipación del Perú: el protectorado

260 GERMAN LEGUIA Y MARTINEZ el negociado (como sucedió), no dejarían, a sus contemporáneos ni a la posteridad, una prueba vehemente, tangible y, por eso, irre– futable, de su traición a la causa liberal; y de aquella transacción bochornosa con los principios, instituciones y regímenes diametral– mente opuestos a la conveniePcia, el bienestar y el porvenir de la América y a la finalidad de su revolución. VIII Del 10 al 16, como para asegurar y reafirmar semejante apos– tasía, instilando en el ánimo de todos -patriotas y realistas– la convicción de haber arribado a un término, por fin cierto y fatal; cruzáronse nuevas comunicaciones, que iluminan hoy con luz meridiana, el sentido y la marcha de las conferencias y has– ta ensanchan el significado de determinados acaecimientos inci– dentales, pero concurrentes estrictamente coetáneos con las nego– ciaciones de Pundiauca. Desgraciadamente, los instrumentos descu– biertos son todos, exclusivamente, de Canterac, que en estos aje– treos ocultos, pareció ejercer totalmente la representación de La Serna, y monopolizar la interpretación de los sentimientos e ideas políticas de aquel general. En aquellas comunicaciones preséntase, al cabo, como decisi– vamente admitida, y aun pactada, la malhadada instauración de la monarquía en el Perú; punto, como dice Bulnes, esencial, "que la Corte no dejaría de aceptar como solución definitiva"; y que, una vez pre-establecido, relegaría "las dificultades nacidas de la apro– bación del armisticio y de la garantía exigida por los negociadores'', a la condición de "formalidades secundarias" (5). Vese, a la vez tres cosas más, muy interesantes y reveladoras; a saber: 1~ un acuer– do, si no expreso, cuando menos tácito, de propaganda, por la prensa, en pro de la forma de gobierno que se propendía a patro– cinar; propaganda efectuada, a la vez, por los realistas, en la Ga– ceta del virreinato; y por Monteagudo, en el Pacificador del Pe– rú; periódico decenario que este "tribuno de la revolución" sacaba a luz por aquel tiempo en Huaura (6); 2~ el hecho notabilísimo de que Guido hiciese viaje expreso a Ancón, el día 13, a verse con San Martín; y el de que este general. después de la respectiva en– trevista con su edecán mayor, persona de su absoluta intimidad (5) Op . cit., t. 11, pág . 99. (6) V. la carta de Canterac, del 13 de mayo, inserta en el texto. El ter. número de El Pacificador salió el 10 de abril. Algunos de los posteriores salieron en la Barranca, y, por fin, los últimos, en Lima.

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