Historia de la emancipación del Perú: el protectorado

NEGOCIADORES OFICIOSOS 257 IV El primero de éstos tiene fecha 10 de mayo; está escrito en Aliaga (3); firmado por Canterac; dirigido al negociador don Ma– nuel de Llano y Nájera; y concebido en los términos que siguen: -"Aliaga, y 10 de mayo, a las nueve de la noche.- Mi querido M. (Manuel): -He visto la carta que ha escrito Ud. a nuestro general G4). Nada de lo que a Ud. pueda indicarle el coronel Guido es nue– vo para él ni para nosotros, pues bien claro hablamos Valdés y yo en Chancay.- El que la América no puede ser una república, no es una cuestión: todos los pensadores lo dan como imposible,· y, en prueba de ello, creo saldrá en la primera gaceta, una tra– ducción, que fija claramente las razones que 10 impiden. De con– siguiente, yo creo que un rey de la dinastía es lo que a todos con– viene, y a lo que no dudo acceda la nación, tanto por sus ideas filantrópicas como por no separar del seno de sus familias una porción de ciudadanos que jamás pueden contar con ellos. La pér– dida de la América podría sentirse en el día; pero las nuevas rela.. ciones de comercio harán disipar, poco a poco, aquella falta.– Sin embargo, para un cambio tan general y de importancia, es preciso que todo sea bien manejado y honroso para nosotros; pues, si así no fuese, continuarían combatiendo dos partidos de una misma opinión. Los militares no conocemos más senda que la del honor; y éste mismo nos obligaría a llevar adelante, aunque caprichosamente, la desgracia de este hermoso país, digno de me– jor suerte. Aquí como Ud. sabe, no hay más que una opinión y nuestro virrey es el hombre más a propósito para cualquiera cor– te; pero su honradez jamás le permitirá una bajeza; y creo nada le importaría contestar bien claro y favorablemente a cuªlquiera pregunta de su opinión al general San Martín. La mía la sabe Ud. muy bien; pero tan decidido como hoy, para cumplir exactamente cuanto se trate, y que yo creo debe empezarse por un2s treguas, mandando diputados a España. Si esto no se verifica, y quieren si– ga la guerra, mucho nos queda que ver; y la América del Sur podrá decir algún día que en diez años ha visto tanto, como desde la (3) Hacienda del valle de Lima, ubicada, a muy corta distancia de esta ciudad, entre las del Conde-de-las-Lagunas, La Repartición, la Mulería y los cerros de Amancaes o de San Jerónimo . (4) Subrayamos con cur siva las frases notables y las locuciones o palabras que refuerzan la suposición de ser Llano y Nájera el destinatario de las cartas de Canterac, contra lo aseverado por Bulnes.

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