Historia de la emancipación del Perú: el protectorado
256 GERMAN LEGUIA Y MARTINEZ y hasta su pérdida efectiva. A ella aferró sus acciones; en ella ins– piró la casi totalidad de sus determinaciones públicas; y en ella encontró el desprestigio y los tropiezos que le desviaron de su mi– sión, le alejaron de la escena y de la historia, y le enajenaron de ~u gloria y su destino. En esa entrevista parece que se habló de monarquía, "porque el Perú no podría ser una república"; se estableció, como verdad inconcusa, la conveniencia de que tal monarquía se fundase con un príncipe de la dinastía borbónica española a la cabeza; y hasta se insinuó, por supuesto sin ningún éxito, la idea de un movimien– to independizador a la O'Donojú, en que el propio La Serna, de virrey, · o mero representante regio, pasase repentinamente a cons– tituirse en eje y corifeo de una mascarada real (2). 111 Es posible que todo esto ocurriera, no precisamente en el pue– blo de Chancay, sino en la hacienda de Torre-Blanca, pertenecien– te al valle y parroquia de aquel nombre, durante las efímeras con– ferencias allí celebradas, por el mes de abril, cabalmente entre Guido (con Alvarado) de un lado, y Valdés (con Loriga) de otro; ocasión en la que bien pudo encontrarse presente, por algunas horas, Canterac, general en jefe del ejército realista próximo. Sea de ello lo que fuere -y sin excluir otra posibilidad vehe– mente, cual es la de que las insinuaciones aludidas hubieran deslizá– dose por primera vez en Miraflores, en las negociaciones de setiem– bre de 1820, en.. antes o después de la entrevista allí celebrada por Pezuela con los representantes de San Martín- es lo positivo que, subrepticiamente, como tantas veces se ha dicho, y a partir ciel 8 o 9 de mayo, entrometiéronse en las discusiones de Punchau– ca, tanto el general Canter&c como el secretario de la delegación realista, Francisco Moar; intervención, ésta, espontánea y oficiosa, o bien sugerida y semioficial; pero que, realizada accidentalmente entre bastidores, coadyuvó de modo vivo y eficiente a la negocia– ción principal que efectuábase en forma pública y solemne; y de la cual aquélla resulta explicación, resorte, y clave, como en segui– da s~ va a ver por los documentos ya enunciados. (2) V., en la carta del 10, la afirmación de Canterac, según la cual, ''aun– que su virrey fuese el hombre más a propósito para cualquier corte, su hon– radez jamás le permitiría una bajeza".
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