Historia de la emancipación del Perú: el protectorado

252 GERMAN LEGUIA Y MARTINEZ conferencias. Pero, con verdadero asombro y estupor para quienes r.o podían estar en el fondo y las interioridades de la discusión, y sólo tenían el conocimiento aproximado de las cosas y de los he.chas, con sus antecedentes notorios y sus concomitantes más o menos ostensibles, ocurrió que los diputados virreinaticios -sin masticar mucho la proposición, pues la contestaron dos días des– pués (.19 marzo), y aunque protestando, muy por encima y débil– mente, de que, en asunto de tan "mutuo interés", se les plantease "garantía de tal naturaleza"- allanáronse, en forma perentoria y tenninal, a "dar la garantía de la fortaleza del Real Felipe y de los fuertes de San Miguel y San Rafael en el pie de guerra en que a la sazón hallábanse"; aunque "bajo la precisa condición de extraer de ellos doce piezas de artillería, del calibre de 18 a 24, con sus montajes y municiones correspondientes; y todo lo que en ellos hubiese, perteneciente a la marina española, mercantil y mi– litar". Agregaban algo más, muy accesorio, sobre límites de los territorios ocupables por los dos ejércitos; y entrega, al gobierno de Lima, de la mitad de los productos del Cerro de Paseo (8). (8) "Punchauca, 19 de mayo de 1821.- Los infrascritos tienen el honor de contestar a la nota que, con fecha 17 del presente, han recibido de los SS. DD. del Excmo. Sr. D. José de San Martín exponiéndoles que, decidido el Excmo. Sr . D. José de La Serna, de acuerdo con la Junta de Pacificación, de poner término a la fatalidad de la guerra que aflige esta parte de la América, se~ sus sentimientos particulares y las prevenciones del rey en este asunto; Y ·Sm embargo de que, por ser objeto de mutuo interés, no debía darse una garantía de tal naturaleza; con todo, aspirando a que las intenciones pacíficas de S .M. tengan un exacto cumplimiento, ya que resultan en favor de la hu– manidad, consideración que antepone a cualquiera otra, toda la nación espa– ñola; accede a dar la garantía de la fortaleza del Real Felipe, y de los fuer– tes de San Miguel, y San Rafael, en el pie de guerra en que hoy se hallan, bajo la ~recisa condición de que se extraerá de ellos doce piezas de artilJería, del calibre de 18 a 24, con sus montajes y municiones correspondientes; y todo lo que en ellos hay, perteneciente a la marina nacional, mercantil y militar; que los límites del ejército de Chile serán: el río de Chancay, al norte, desde su desembocadura hasta su origen; y los límites conocidos por el gobierno es– pañol, de las subdelegaciones de Canta y Tarma, las que deberán quedar en poder de las tropas del ejército de Chile; y, en la de las españolas, las sub– delegaciones de Jauja, Huarochirí y demás subsecuentes; comprometiéndose el Excmo. Sr. D. José de San Martín a dar al gobierno de Lima la mitad de los productos del Cerro de Paseo; y, en fin, que, siguiendo con sus ideas fi– lantrópicas, se ha de asentir por los Sres. DD. del Excmo. Sr. D. José de San Martín, en la contestación que den, a que se expedirán por él las órdenes duplicadas a todos los puntos necesarios, para la suspensión de hostilidades, ert el término más corto que sea posible; para que, al paso que demuestre el vivo interés mutuo por la paz, se patentice ser el primero y más grande el que no se derrame más sangre, ínterin (con más madurez y tranqmlidad) se

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