Historia de la emancipación del Perú: el protectorado

LA PETICION INDEPENDIENTE DE GARANTIA 253 V Así como los patriotas, allanándose a la inimaginada trasla– ción de las negociacioens a la Península, renunciaban a sus cons– tantes e irreductibles exigencias de reconocimiento inmediato, pe– rentorio de la independencia; así los españoles resolvíanse, contra todo cálculo y precedente, a abandonar, en manos de sus enemi– gos, las formidables defensas de la plaza más poderosa de Amé– rica, si se exceptúa la de Cartagena; esa que era su escudo y su en– greimiento en el Pacífico; esa a cuya posesión habrían de aferrarse con desesperado y feroz encarnizamiento, y que habría de ser su último y único baluarte hasta 1826. ¿Qué había ocurrido, que, así, españoles y patriotas, despren– didos de la pertinacia de miras y de la intransigencia de senti– mientos anteriores, aveníanse, tan suave, tan rápida, tan benévola– mente, a una verdadera transacción?. ¿Era que unos y otros negociadores, fatigados de la lucha, y condolidos de sus proyecciones inacabables y cruentas, sentíanse ne– cesitados de descanso y de paz; y decidíanse a procurarse que esto último llegase al cabo, e imperase dondequiera y de todos modos, a cualquiera costa y cualquier evento, en un arranque de conmi– seración para consigo mismos y para con los demás; y en otro arran– que de abnegación de sus caprichos, intereses y pasiones?. Ello es que el misterio surgente de la asequibilidad indepen– diente, resultaba ahondado ante la ductilidad realista, repenti– nas, inesperadas una y otra; tan ahondado, que, si bien pudo sos– pecharse por sus manifestaciones palmarias -principalmente en la entrevista que a los pocos días, celebrárase entre La Serna y San Martín- permaneció, largo tiempo y en su casi totalidad, :gnorado para la historia. Documentos ulteriormente encontrados en un archivo de Chile, y luego dados a luz por un historiador de aquel Estado, han venido, felizmente, a descifrar el intrincado enigma, a cuya interpretación va consagrado el capítulo posterior. arreglan los capítulos que, por su identidad, no pueden alterar la celebración del convenio de paz y unión.-Los que suscriben ofrecen, de nuevo, los senti– mientos de su más alta consideración a los Sres. DD., etc.-Manuel de Llano.– ]osé María Galdiano.- Manuel de Abreu.- Francisco Moar, secretario.- Sres DD. del Excmo. Sr. general, etc.". ·

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