Historia de la emancipación del Perú: el protectorado

LA PETICION INDEPENDIENTE DE GARANTIA 251 IV Es evidente que, en cualquiera otra ocas1on, habría bastado la mera enunciación de esta dolorosa y aun deprimente garantía, para que la soberbia y la testadurez españolas, recha:zándola de plano, diesen por rotas las negociaciones y por terminadas las sus tropas (por el tiempo que dure el armisticio, quedando S.E. responsable a su devolución, en el mismo estado en que las recibiere, antes de comenzar las hostilidades, si una fatalidad las renovase; y bajo las demás condiciones que se estipularen en el convenio. - Los que suscriben, de acuerdo con los sentimientos de su general, al tratar de acelerar el día venturoso de la paz, quisieran remover, a costa de cualquier sacrificio, todo escollo capaz de em– barazada. Quisieran abandonarse a las vicisitudes del tiempo, y en medio de todos los riesgos, con tal que cesara el estruendo de las armas, y se dejase oír la voz de la razón, de la justicia y de la naturaleza. Pero la América tiene fijos sus ojos sobre la transacción de que se trata; y los pueblos que han con– fiado la defensa de su libertad a la dirección del Excmo. Sr. D. José de San Martín, tienen derecho a reclamar la severidad de principios, dignos de la causa que han proclamado . La historia de la revolución y de las contr~diccfo.· nes, humanas, impone otros deberes que no pueden hollarse; y, situado S. E. en la alternativa de quebrantarlos, abusando de la confianza que se ha depo– sitado en él, o de pretender las seguridades enunciadas, cede a sus obligacio– nes, sin dejar de tributar a la buena fe del Excmo. Sr. D. José de La Serna toda la estimación que merece el candor de sus deseos, y el cual reconocen también con tánto más placer los que suscriben, cuanto que parece confor– marse con las intenciones pacíficas de S.M.C. Pero no es menos ·satisfactorio, para los que abajo firman, el asegurar que, si el Excmo. Sr. D. José de La Serna, como presidente de la Jtmta de Pacificación, se prestase a ofrecer, por gaje de un avenimiento honroso a ambas partes, la garantía pretendida; los que suscriben, al hacer sus observaciones y adiciones a la minuta del armis– ticio presentado por los Sres. diputados de S.E ., acreditarán que al Excmo. Sr. D .José de San Martín no le es penoso extemder su generosidad hasta donde no se comprometen sus deberes; y que está dispuesto a hacer sacrifi– cios para que se establezca y consolide la mutua confianza, única base sobre la cual pueden elevarse monumentos de paz más duraderos, que los de César y Trajano.- Los Sres. diputados del Excmo. Sr. D. José de La Serna han te– nido lugar de examinar, en el progreso de las negociaciones, el espíritu que anima a los que suscriben, conforme a los preceptos de su jefe; y que, si el Excmo. Sr. D. José de San Martín está resuelto a conquistar con las armas, o a negociar, en el silencio de ellas, la independencia de América; no está menos deseoso de unir esta parte del mundo a su antigua metrópoli, por los lazos de la amistad y del comercio, que formen la opulencia y prosperidad recíprocas .- Sobre la evidencia de tales sentimientos, esperan los que sus– criben la contestaci6n de los Sres. diputados del Excmo. Sr. D. José de La Serna, para proceder a formalizar el armisticio; y, entre tanto, tienen el honor de renovar a sus señorías los respetos, etc.- Tomás Cuidó.- Juan García del Río.- José I gnacio de la Rosa.- Fernando López Aldana, secretario.– Sres. diputados del Excmo . Sr. D. José de La Serna, etc.".

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