Historia de la emancipación del Perú: el protectorado
PRELIMINARES E INSTRUCIONES 241 modo que, no sólo marcase el candor y la buena fe del gobierno a que los últimos pertenecían, sino que diese lugar a su aceptación, sin comprometer los derechos del pueblo americano, cuya digni– dad y seguridad los primeros no podían perder de vista".- Aña– dían, por último, que su exigencia "no era un efugio inventado por el genio de la discordia, sino una necesidad indispensable"; ya que, "en las circunstancias actuales, el gobierno de Lima lo espe– raba todo de la celebración de un armisticio dilatado"; en tanto que "el Excmo. señor don José de San Martín, al contrario, nada tenía que esperar de la suspensión de las hostilidades, pues todo lo tenía ya dispuesto para la realización de sus vastas combinacio– nes; y parecía muy justo, muy racional y necesario, que, cuando S. E. sacrificaba, en aras de la humanidad, las ventajas y la gloria que le prometían todas las probabilidades de la guerra, ello fuese, a lo menos, sin perJUICIO de los sagrados intereses que le habían sido confiados" (4). (4) He aquí el tenor íntegro de la famosa nota pertinente: "Punchauca, 5 de mayo de 1821. - Los que suscriben tienen el honor de contestar la nota que, con fecha de ayer, s~ han servido dirigirles los señores diputados del Excmo. Sr. don José de La Serna, como presidente de la Junta de Pacifi– cación establecida en Lima, manifestando que, en el estado a que la marcha de los sucesos de la revolución ha elevado el espíritu público de los pueblos de esta parte de América, no se puede iniciar negociación alguna que no sea sobre la base de la independencia política. Mas conociendo no obstante los abajo firmados, que los señores diputados del Excmo. Sr. don José de La Serna no pueden hallarse autorizados, según lo indican ellos mismos, para el reconocimiento de la enunciada independencia; y deseosos, por otra parte, de satisfacer los ardientes votos del Excmo. Sr. general del hjército Libertador por la paz y la felicidad de estos países, se prestarán gustosos desde luego a acceder a un armisticio, para dar tiempo a negociar con el g~binete de Madrid el expresado reconocimiento de la independencia; siempre que, ampliando la proposición los señores diputados del Excmo. Sr. don José de La Serna, se sirvan explicar las condiciones, término y garantías con que deba celebrarse, y se descubran en él la equidad y seguridades esencialmente indispensables para afianzar los propios y generales intereses, y salvar la responsabilidad del Excmo. Sr . don José de San Martín ante la gran familia americana.- No se crea que éste es un efugio inventado por el genio de la discordia. Es una ne– cesidad indispensable. En las actuales circunstancias, el gobierno de Lima nada tiene que temer, y todo lo espera de la celebración de un armisticio dilatado. Por el contrario, el Excmo. Sr. don José de San Martín, nada tiene que espe– rar de la suspensión de hostilidades. Todo está ya dispuesto para la realiza– ción de sus vastas combinaciones; y parece muy justo, muy racional y necesa– rio que, cuando sacrifique ~:E., en aras de la humanidad, las ventajas y la gloria que todas las probab1hdades de la guerra le prometen, no sea al menos con perjuicio de los sagrados intereses que le han sido confiados. - En conse– cuencia, los que suscriben esperan que los Sres. diputados del Excmo. Sr.
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