Historia de la emancipación del Perú: el protectorado

240 GERMAN LEGUIA Y MARTINEZ III Contra lo que hubiera podido esperarse, los patriotas, estable– dendo que, si bien "en el estado a que la marcha de los sucesos de fa revolución había elevado el espíritu de los pueblos 11 , ya no ca– bía "iniciar negociación alguna sobre otra base que no fuese la in– dependencia política" de los mismos; y exigienao que, en lo suce– sivo "se prescindiera de indicar que la constitución española fuese el testimonio más honroso de los sentimientos liberales ae la Espa– ña, y de sus sinceros deseos de reconciliación, por cuanto el refe– rido código era ominoso para la libertad del Nuevo Mundo, y su iliberalidad con relación a éste, había sido demostrada por la razón y la experiencia"; procedieron, en suma, a reconocer que los dipu· tados españoles no se encontraban efectivamente "autorizados pa– ra el reconocimiento de la independencia 11 que se pretendía; pero 4 ' deseosos de satisfacer los ardientes votos del Excmo. séñor gene– ral en jefe del Ejército Libertador por la paz y la felicidad de es– tos países", acabaron por "prestarse gustosos a acceder a un armis– t:cio, que diese tiempo a negociar, con el gabinete de Madrid, el expresado reconocimiento; siempre que, ampliando los señores di– putados del Excmo. Sr. don José de La Serna su proposición, se sirviesen explicar las condiciones, el término y las garantías con que aquel armisticio debiera celebrarse; a fin de que "en él se des– cubriesen la equidad y las seguridades esencialmente indispensables para afianzar los propios y generales intereses, y salvar la respon– sabilidad del Excmo. Sr. general don José de San Martín ante la gran familia amerícana".-En consecuencia, pidieron los diputados ;ndependientes que los españoles "se sirviesen explanar la propo– sición del armisticio referido, indefinidamente propuesto, de un de la arbitrariedad, para dar el ejemplo de tiranizar. Así, pues, no parece deba dudarse, ni de sus sentimientos, ni del partido que dicta el mutuo in– terés.- Permítase, en fin, a los que suscriben, el honor de asegurar, por su par– te, que, ciudadanos de un gobierno libre, notorios sus principios en circuns– tancias difíciles, y de que se glorían haber sido víctimas; creen, no sólo cum– plir ahora con el objeto de la comisión, sino con los sentimientos de su cora– zón, siempre firme en odiar al despotismo y desear la sincera reconciliación de sus hermanos los americanos, en cuyo número tienen la satisfacción de contarse dos de los que suscriben, protestando, todos, la más alta considera– ció~ a los señores diputados del Excmo. señor general en jefe del ejército de Chile, don José de San Martín.- Manuel de Llano.- José María Galdiano. - Manuel Abreu.- Francisco Moar, secretario.- Sres. diputados del general en jefe del ejército de Chile''.

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