Historia de la emancipación del Perú: el protectorado
LA ENTREVISTA DE TORREBLANCA 215 Salidos de Huaura a Huacho el día 15, embarcados, a la una y media de la tarde del 16 en el bergantín de guerra Pueirredón, Al– varado y Guido partieron de aquel puerto con dirección a la rada de Chancay, en la que anclaron a las seis de la tarde del 17. Inmedia– tamente dirigiéronse a la hacienda de Torre-Blanca, en la que aguar– daron el día y la hora convenidos para la entrevista, después de ha– ber mandado retirar a Chancaíllo todas las partidas patriotas avan– zadas, a fin de dejar neutralizado, leal y absolutamente, el pueblo de Chancay y sus suburbios (4). A las cinco y media de la mañana del 19, anuncióse la proximi– dad de los emisarios realistas, quienes, dejando estacionada en Pasa– mayo la escolta de veintidós hombres que trajeran consigo, dirigié– ronse a su vez a Torre-Blanca, y, acompañados étel oficial patriota designado al efecto, presentáronse poco después en el alojamiento de Alvarado y Guido. de otro, podremos hallar un medio que evite los males que son consiguientes, si no se trata de terminar una guerra que (Ud. mismo debe conocer) puede durar muchos años.- Como las materias políticas no admiten demostraciones geográficas, es preciso reducirlas a razonamientos más o menos pomposos; y, por lo tanto, me parece que debemos preferir el bien real y efectivo al precario, y tal vez muy dudoso, dejando a un lado ideas gigantescas, que, aunque pa· rezcan las mejores, miradas en abstracto, no dan en la práctica el resultado que se había creído.- Creo poderme lisonjear de que tengo acreditado (que) no ambiciono, ni mando ni otra cosa que el bien general de mis semejantes; y, por lo tanto, desearía que la conferencia entre los dos jefes de uno y otro ejército (a que Ud. desde luego ha asentido), produjese lo más conforme a mis ideas, que es el que estos países vuelvan a disfrutar de la tranquilidad y delicias a que el clima convida.- Acorde en el paraje, día y hora que Ud. propone para la conferencia, como en todo lo demás que Ud. indica, he nom– brado a los coroneles don Jerónimo Valdés y don Juan Loriga; y espero que, abjurando las ideas de perfección quimérica, que son las que causan nues– tros mayores males, y contentándonos con reducir éstos a los menos posibles, pues éste es el destino del género humano, conseguiremos establecer la paz y unión entre una misma familia, como son españoles americanos y europeos.– Por último, señor general: por lo que a mí toca, puede Ud. estar seguro de que mis ideas filantrópicas son de tal naturaleza, que con facilidad me desprendo de todo, en beneficio de la humanidad y del bien general.- No he tenido el honor de recibir la carta del 15 de diciembre último, que dice Ud. me escribió; y por lo mismo, no debe Ud. extrañar no le haya contestado.- Tenga Ud. la bondad de creer en su afmo. servidor, Q.B.S.M.- José de La Serna.- Lima, 16 de febrero de 1821''. , (4) Empleamos, intencionalmente, con muy poca diferencia, las mismas frases del parte elevado por los comisionados de San Martín; parte que se inserta, íntegro, en la nota siguiente.
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