Historia de la emancipación del Perú: el protectorado

214 GERMAN LEGUIA Y MARTINEZ IV La Serna, "sin comprometer este último" expresó (16 de febre– ro) ser posible "hallar un medio ae evitar los males" y de "termi– nar una guerra que aún podría durar muchos años"; eso sí, "dejan– do a un lado ideas gigantescas, que, aunque, pareciesen las mejores, miradas en abstracto, no darían en la práctica el resultado" apeteci– ao. Con esta anticipación de un rechazo seguro para los planes de in– dependencia y libertad, que daba por descontado el fracaso de unas conferencias por él mismo iniciadas, acabó el virrey replicante por nombrar representantes suyos a los coroneles don Jerónimo Valdés, jefe del E.M.G. español, y don Juan Loriga, comandante general de la caballería de Linia (;3). a un término que hasta aquí se ha alejado de mis esperanzas cuanto más me esforzaba en llegar a él. Los honores del triunfo satisfacen menos a un alma bien formada, que la conciencia de haber evitado a la humanidad los estragos que causa la guerra. Y o he estado siempre inclinado a preferir esta última satisfacción, a cuantas pueda proporcionarme la fortuna; y, si tales son las ideas de Ud., que coinciden con las mías en el importante objeto de concluir las desavenencias entre americanos y españoles, convengo desde lue· go en la entrevista que Ud. me indica en su apreciable del 9, que recibí ayer con algún atraso. A este fin saldrán para Chancay, inmediatamente, el coronel de granaderos a caballo, don Rudecindo Alvarado, y el coronel don Tomás Guido, mi primer ayudante de campo; y podrá aquella tener lugar en la ha– cienda de Torre-Blanca, propiedad de Cac;a Muñoz, por la mayor comodidad e independencia que proporciona -el 19 del que rige, a las nueve de la mañana, retirándose antes todas mis partidas avanzadas, hasta Chancaíllo, y quedando en la hacienda de Pasamayo la escolta de los jefes que Ud. nombre, los que podrán traer en su comitiva dos ordenanzas y dos criados, número igual al que llevarán los que yo mando.- Tendré una satisfacción superior a cuan· tas he sentido en mi vida pública, si al fin se acierta con los derechos de los americanos, ahor.rando así las calamidades que a todos amenazan, si se aban– dona al orden lento y natural de los sucesos la obra que podrá muy bien acelerar la prudencia humana, ya que no hay un poder capaz de detener el impulso que la dirige.- En fin, general: nuestra situación es eminentemente ventajosa para hacer el bien; y, como tuve la honra de decir a Ud. en carta del 15 de diciembre cuya contestación he deseado sobremanera- a los hom– bres de bien que por ahora influyen en los negocios públicos, toca hacer aque– llas reformas que pide la necesidad y que no contradice el pundonor.- Quie– ra Ud. aceptar las consideraciones con que soy su afmo. Q.B.S.M.- José de San Martín.- Huaura, Febrero 13 de 1821. (13) Este documento, que es muy interesante, resulta palpable prueba de la si.nceridad de convicciones de los constitucionales y liberales españoles; partido a que decían pertenecer los rebeldes de Asnapuquio, y cuyo corifeo era La Serna en el virreinato del Perú.- Dice así: "Sr. Dn. José de San Mar– tín.- Muy Sr. mío:- Creo que, sin comprometer el pundonor, ni de uno, m

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