Historia de la emancipación del Perú: el protectorado

LA ENTREVISTA DE TORREBLANCA 213 acordadas, dejarían siempre al proponente "la satisfacción de haber hecho cuanto le era dable para no derramar sangre, siguiendo sus ideas filantrópicas y las órdenes del rey" (1). III Recibida esta comunicac10n por San Martín el 12 de febrero, contestóla el 13 en términos altísimos, aceptando desde luego la in– vitación; fijando las nueve de la mañana del 19 para la entrevista, cuyo teatro sería la hacienda de Torreblanca; anunciando, por un la– do, la designación del coronel don Rudecindo Alvarado, primer jefe del regimiento de Granaderos de a caballo, y de su ayudante de cam– po coronel don Tomás Guido, para personeros suyos en la conferen– cia, y, por otra, el retiro de sus avanzadas a Chancaíllo, y el de las del virrey a Pasamayo; y acabando por manifestar, a su vez, una ''satisfacción superior a cuantas había sentido en su vida pública, si al fin se acertaba con el medio de conciliar los intereses de los es– pañoles con los derechos de los americanos y se ahorraban, así, las calamidades que a todos amenazaban, abandonando, al orden lento y natural de los sucesos, una obra que la prudencia humana muy bien podría acelerar, ya que no había poder capaz de detener el impulso que z-a dirigía".- "Nuestra situación general -acaba San Martín– es eminentemente ventajosa para hacer el bien; y a los hombres de bien que por aliora influyen en los negocios públicos, tócanos hacer aquellas reformas que pide la necesidad y que no contradice el pundonor" (12). (1) ''Sr. don José de San Martín .- Muy señor mío:- Circunstancias particulares y extraordinarias que Ud. no ignora, me han puesto a la cabeza de este virreinato, cuyo cambio ha sido recibido del público con júbilo y en– tusiasmo.- Lo considero a Ud. impuesto de los sentimientos que he manifes– tado desde que pisé esta parte de la América del Sur; y creo no estaría de más tuviese lugar una entrevista en Chancay, entre dos jefes superiores del ejército de su mando, con otros dos del mío, por si se pudiese hallar un medio que concilie los intereses, y concluya las desavenencias entre españoles ameri– canos y europeos; la que puede verificarse en el término de veinticuatro ho– ras, suficiente, si se obra de buena fe, para arreglar las bases esenciales.- Si Ud. asintiese a esta proposición, se servirá decírmelo, para acordar el día, hora y demás circunstancias; y, si no, me quedará siempre la satisfacción de que el mundo civilizado sepa he hecho cuanto me ha sido dable para no de– rramar sangre, siguiendo mis ideas filantrópicas y las órdenes del rey.- Se ofrece de Ud., con toda consideración, su afectísimo Q.B.S.M.- Jos¿ La Ser– na. - Lima, 9 de febrero de 1821". (2) "Señor don José La Serna. - Muy señor mío:_ No ignoro los senti– mientos que han distinguido a Ud. desde que pisó esta parte de la América del Sud, y confío bastante en ellos, para persuadirme de que es posible llegar

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