Historia de la emancipación del Perú: el protectorado
LA CONTRAORDEN Y SU RECHAZO 207 la zona meridional? ¿No se habría "anulado a Ramírez", y arrebata– do a La Serna la importantísima región austral, "en que estaba su reserva"? (18). "Si se demora el armisticio de Punchauca en quince días solamente (dice un argentino ilustre), se habrían dado la mano el general Arenales, en posesión de Huamanga, con el teniente coro– rel Miller, ocupando Arequipa; y ambas fuerzas, reunidas, se ha– brían apoderado de la importante provincia del Cusco, reduciendo al virrey La Serna al solo recinto de Lima, sin más recurso que ren– dirse a discreción" ( 19). "El ejército realista habría tocado al fin su completo exterminio, si, considerándose, por entonces, la ocupación de Lima como un pa– so subalterno y accidental (mas bien que la evacuación de la sierra), hubiera el Ejército Libertador perseverado, con actividad y constan– cia, en perseguir a los españoles, sin permitirles cobrar aliento en parte alguna de la tierra" (20). IX No lo quiso San Martín. Al contrario, como siempre, afectando tomar una decisión que no sentía, movióse a fines de abril, como sus tenientes y divisiones, desprendidos a centro y sur; dejó su cuartel general de Huaura; ade– lantó hasta Ancón, donde aquel cuartel fijóse, al parecer definitiva– mente, en pos de un encuentro terminal con el enemigo; y extendió sus avanzadas, casi hasta las puertas del campamento contrario de Asnapuquio. Pero, allí, sin hacer nada, pasó los meses de mayo y junio, entre armisticio y prórrogas, "sin otro resultado que el de ganar tiempo el ejército español para abandonar la capital"; y el de haber suspen– dido el avance de Arenales y de Miller; cuando, "con dos díasi de camino, aquél, en Huancavelica, habría cortado la marcha de La Serna" (21), después de destrozar a Canterac, colocando al vi– r rey en el último conflicto. No lo quiso San Martín. A pesar del gran cariño y del respeto profundo que Arenales sintió en todo tiempo por su superior, no puede aquél sesudo jefe prescindir en sus Memorias, de hacer el paralelo entre los dos mé- (18) Arenales, Memorias, pág. 182 . (19) Memorias de Rojas, apud Revista Nacional de Buenos Aires, t. XIV, págs. 297 y 298 . (20) Arenales, op . cit., pág . 180. (21) Rojas, id . loe . cit.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx