Historia de la emancipación del Perú: el protectorado
206 GERMAN LEGUIA Y MARTINEZ ma y sistema bélicos capitales por el régimen protectora!; y obtuvo la presidencia (16) del departamento de Trujillo. Su misión, en aquel cargo, fue aprontar fuerzas peruanas, que, en general, incrementa– sen el Ejército Libertador, y en particular sirviesen para la campaña que debía emprenderse sobre el país de la línea equinoccial, a la vez que en auxilio de Sucre, en combinación y concurrencia con la irrupción austral que en ese tiempo debería llevar a término el li– bertador Bolívar. VIII Se corroborará el error imperdonable en que deliberadamente mcurriera San Martín (17) si se pone alguna atención en la simul– tánea suspensión de las dos campañas emprendidas, una sobre el in– terior y otra sobre los puertos intermedios. Así como Arenales salió al centro (21 de abril) casi al mismo tiempo que Miller de Pisco al sur (¡22 de abril); así como, con sólo anclar este último en Arica (6 de mayo) hacía temblar a Ramírez en Arequipa y a Olañeta en el Alto Perú, a la vez que el primero ahuyentaba a los realistas dominadores de la sierra con sólo salir de Oyón a Paseo (8 de mayo); y así como, en fin, el bravo Miller se constituía en dueño y señor de la zona extrema del sur con el triun– fo de Mirave (22 de mayo), en momentos en que Arenales transfor– mábase en árbitro de la serranía con la ocupación de Jauja (22 de mayo); así, ab;;tndonados a su suerte; olvidados o contradichos en sus altos pensamientos y propósitos militares; y suspensos, en lo mejor de su vuelo, por los pujos pacifistas del general en jefe, y por su ilusión o adormecimiento de Punchauca; Arenales y Miller tu– vieron que retrogradar y aoandonar el teatro respectivo de sus glorias embárcandose el gran inglés en Arica (22 de julio), tan solo cuarenta y ocho días después que el vencedor de La Florida, con lágrimas del corazón, hacía su éxodo de Jauja (20 de julio). ¿Qué habría sido de los españoles, si prescindiendo de negocia– ciones, armisticios y prórrogas, se hubiera dejado a Arenales acabar con Carratalá; y seguir, camino de Huamanga, al mismo tiempo que Miller (que "reclamaba auxilios para conservar lo adquirido y ocu– parse en nuevas empresas") operaba y avanzaba dichosamente por (16) Hoy, prefectura. (17) Deliberada, mas no mal intencionadamente. Por supuesto que deja– mos siempre a salvo la sinceridad y buena fe del gran prócer, no por todas estas cosas menos amable para nuestro patriotismo, menos grande ante nuestra admiración, ni menos digno de nuestro reconocimiento. Una cosa es la gratitud y otra la justicia: "amicus Plato, sed magis amica veritasf'.
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