Historia de la emancipación del Perú: el protectorado

LA CONTRAORDEN Y SU RECHAZO 201 había consumado en su primera empresa de penetración, teniendo en cuenta para ello estas favorables circunstancias: H que "las guar– niciones españolas del Cusca y de Arequipa eran insuficientes para el vasto territorio" interpuesto entre ellas y el valle de Junín y 21:1 que "las atenciones de esas guarniciones se habían mult~plicado (y tenían que seguir multiplicándose), ora "con las conmociones que dejábanse sentir en algunos puntos del Alto Perú"; ora "con las amenazas de otra expedición por la parte de Salta"; ora, en fin, "con las disensiones hostiles surgidas entre el general Olañeta y el partido que había exaltado al virrey La Serna en Lima". Concluía, en definitiva, presentando a consideración de la supe– rioridad estas tres ''combinaciones principales" y la supletoria in– dicada en seguida: A.- "Mantenerse algún tiempo en la costa, haciendo frecuentes desembarcos (según lo exigiera el curso de las circunstancias); y pro– teger así la sublevación de las provincias de la costa del sur, como se había hecho con las del norte; procurar recursos pecuniarios y demás auxilios para el ejército; interceptar los contingentes y la co– rrespondencia de los enemigos; y llamar, en fin, la atención de éstos, que, o habrían de tolerar el libre desarrollo de las operaciones de los patriotas en la costa; o tendrían que abandonar el teatro de que impunemente acababan de apoderarse, y desde el cual amenazaban nuevamente la capital. B.- "Posesionarse de Arequipa o del Cusca, aunque fuese a cos– ta de un combate; formar allí un grande ejército, para lo cual había suficientes recursos (en la región); y desde allí expedicionar libre– mente a donde las circunstancias lo exigieran" (5). C.- Desembarcar aparentemente en un punto apropiado, con un plan ostensible simulado; e incontinenti "emprender, con ímpetu y celeridad, una campaña contra las mismas fuerzas del virrey, situa– das desde Huancavelica hasta Tarma; debiendo, al mismo tiempo y de un modo análogo, obrar las fuerzas restantes de Lima sobre Pas- (5) "Mil quinientos o dos mil hombres (agrega Arenales, explayando esta parte de su representación), destacados sobre el Alto Perú, bastarían para cambiar la suerte de aquel país en algunas semanas; y no es necesario ponde– rar cuánto influiría su concurrencia con el Ejército Libertador, para concluir con cualquiera fuerza española que quedase al norte del Desagüadero. Las provincias al~ope~anas -añade.aún- estaban bien ejercitadas en la guerra de ~a revolución, siendo d~ I~s primeras que la emprendieron; y ardían por sa– cudir el yugo que las opnmia y extenuaba a proporción de la continua resis– tencia que le habían opuesto".-Acaba ponderando las cualidades del caudillo altoperuano Lanza, y deprimiendo las del "estúpido y fanático general Ola– ñeta" .- Memorias, ed. cit., págs. 172 y 173.

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