Historia de la emancipación del Perú: el protectorado
DE JAUJA A MATUCANA 197 tura sobre el mar y a ciento tres km. de distancia de Lima. Las tropas, allí, creyeron entrar en un verdadero paraíso (18), en el cual, al fin descansaron gozosas, "después de dieciséis días de penosas y f·ontinuadas marchas" (19), que las habían reducido a la ILiseria y el sufrimiento más indecibles. toneros, cuando los realistas de Lima hacían sus salidas" .- "Los pueblos más cercanos a Lima habían quedado sin un solo habitante, pues por allí era lo más activo y asolador de las hostilidades".- En la quebrada, "las labores de minerales y de cultivo habían cesado enteramente. Los plantíos y pequeños alfalfares estaban arrasados. Las casas de estancia (muchas de ellas de bue– nas comodidades) estaban quemadas unas, saqueadas otras, y totalmente aban– donadas la mayor parte". - "Tal era el estado -exclama Arenales- de com– pleta destrucción y miseria a que fue reducida la quebrada de San Mateo, no habiendo motivo de creer que sus vecinos a ambos lados disfrutaran de mejor suerte" .- En cuanto a la ''bajada de Matucana" afirma que era ella ''muy pendiente y precipitada: en todo ese tiro, agrega, el camino resultaba sumamente áspero y a veces muy estrecho. Varios puentes firmes facilitan el paso del río, donde lo inaccesible de las rocas obliga a pasar de una ribera a otra . Los erizados desfiladeros son casi continuos, y multiplican los sitios en que el viajero no acostumbrado a estos caminos cree hallarse en otros tan– tos precipicios. No hay duda de que, en alguno de ellos, es muy prudente des– montarse y atravesarlos a pie. Sucede muchas veces, especialmente en verano, en que las lluvias desmoronan los caminos o los ponen resbaladizos, que tro– pezando los bultos de las cargas contra la pared de la ladera, las mulas son empujadas al lado opuesto, y, una vez perdido el piso, no son detenidas hasta el plan y aun hasta el mismo cauce del rio. Al mismo accidente están expues– tos los jinetes, si no ven bien por donde van".- Memorias, cits., págs. 164 y 165. (18) Sabido es que el clima de Matucana es el mejor de la quebrada, hecha excepción del de Chosica. (19) Id. id., pág. 168 .
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