Historia de la emancipación del Perú: el protectorado
194 GERMAN LEGUIA Y MARTINEZ VI Ater ida de frío, después de una noche literalmente polar, y bajo el suave, pero terrible golpe de odiosa nevada matutina que no cesó sino a eso de las diez del día, la división prosiguió camino todo el 21, hasta tocar en el pueblo de La Oroya, sobre el río Jauja, en el cual entró (8),. a las cinco y media de la tarde, colmada de fatiga y de mal ánimo. En ese instante mismo, para adelantar una operación que habría de ser larga y pesada, dadas las condiciones de estrechez, concavidad e inestabilidad del puente (9), hízose que la caballería pa– sase íntegramente a la orilla derecha u occidental, dejando para el día siguiente la traslación del parque, de la infantería y de la artille– ría (10). Veinticuatro horas después (tanto duró esa traslación), estuvie– ron por fin todas las unidades de la división y su impedimenta, al extremo opuesto del río (22 de julio). El 23 se anduvo una jornada de diez leguas, por las laderas y por el aconchamiento profundo de la quebrada; y se vino a pernoc– tar en Yauli a 4.188 m. de altura sobre el nivel del mar. No obstante lo moroso del pasaje sobre el Jauja y lo lento de las marchas, con descansos prolongados; ni se realizaba el anhelado encuentro con La Serna, ni siquiera se recibieron noticias seguras acerca de su direc– ción y proximidad. Arenales, por eso, mostróse silencioso y malhu– morado en toda la senda. Sólo en la noche, ya alo)adas las fuerzas (8) Oroya la Vieja, única población existente en ese entonces, emplazada a la orilla izquierda u oriental del río, y distante a 33 km. de Tarma, 28 de Yauli y 135 de Lima. Debió su nombre a la oroya o puente colgante (en que– chua) allí construído por los indios. (9) Arenales hace la siguiente curiosa y exacta descripción del puente col– gante de La Oroya existente a la sazón: ''Es colgado, dice, sobre cables, como la mayor parte de los muchos que hay en Chile y Perú. Su largo es de 120 a 200 varas. La inflexión curva que le hace formar su peso causa un movi– miento ondulante, que se excita al menor impulso del viento, o cuando los animales pasan de prisa; lo que expone a perder la cabeza al que no está acostumbrado y a precipitarlo, si se descuida; no obstante que, a precaución, tiene sus barandas de cuerda para asirse d~ ellas. Los arranques se elevan sobre el agua a más de treinta varas, apoyados en fuertes estribos, que ofrecen la misma disposición que la montaña. De modo que la extrema elevación de los barrancos, la continua oscuridad causada por su estrechez, y la extrema vio– lencia de las corrientes, cuyas olas se estrellan contra las rocas dan a este punto todo el aparato de un formidable precipicio".- Memorias,' pág. 154. (10) "~os animales pasan tirados, de uno en uno; los jinetes tienen que hacerlo a pie; y las cargas, por bultos separados y a brazo de hombres". - Id. loe. cit., nota.
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