Historia de la emancipación del Perú: el protectorado

ARENALES Y SAN MARTIN 183 rez y todas las fuerzas de Lima, sería conveniente; pues, cortada la comunicación de aquél y éstas, quedarían aisladas, y nuestro término se haría más probable y seguro". Al acabar esta interesante comunicación, el general Arenales, exponiendo el motivo que lo impulsa a hacer tantas y tan nota– bles observaciones y advertencias a la superioridad, que, a pesar de todo, y como buen soldado, él respeta sobre todas las cosas, dice: "Creo, Señor Excmo., ser un deber mío el tratar de poner a cubierto mi responsabilidad en las operaciones militares; y, por lo mismo, tengo el honor de poner en el superior conocimiento y perspicaces luces de V. E. las reflexiones que llevo expresadas en este informe, esperando que, en contestación, tenga la bondad de ordenarme, detenida y categóricamente con la mayor rapidez o prontitud, lo que estime más acertado, conveniente y de su justifi– cado agrado" (2). V Como bien expone un autor peruano, "tan convencido estuvo Arenales de que sus argumentos decidirían a San Martín a enviarle más tropas, aprobando su plan de campaña, que no dudó de poner– lo en ejecución" (3). Fue entonces, una vez expedida, con expreso, la nota copiada del 7 de julio, cuando dispuso, primero, la salida de la vanguardia de Alvarado, para continuar él mismo, el día siguiente, hacia Huan– cayo, venciendo, parsimoniosa y descansadamente, la jornada cortí– sima entre Jauja y Concepción. Conocemos ya lo ocurrido a la subida de Huancayo, cuando, po– seída de las más intensa decisión y ansia de gloria, la división, diri– gida por sus denodados jefes (arrancados por el deber y el entusias– mo, a los encantos de una gran fiesta social), vióse detenida en los orígenes de su éxodo, y relegada otra vez a los cuarteles , con la so~ , presa y el disgusto mal disimulado de quien ve cortadas las alas pa– r-a el vuelo. Ahí fue cuando el general divisionario, más contrariado que nun– ca y más descontento que nadie, tomó, en la misma fecha (12 de ju– lio), la decisión de observar enérgica, aunque respetuosamente, las (2) Este documento, fecho "en el cuartel principal de Jauja" (7 de julio de 1821), corre en copia y con otros varios, entre los Mss. de la Colección Paz Soldán, bajo el núm. 139. (3) Paz Soldán, I, pág. 180.

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