Historia de la emancipación del Perú: el protectorado

CAPITULO VI ARENALES Y SAN MARTIN.- PREVISION Y CEGUERA.– DECISION Y PASIVIDAD. 1 Bueno será, en este momento, antes de seguir adelante {pres– cidiendo de juicios propios , que darían asidero para tacharnos de antisanmartinismo a outrance) recordar aquí lo que el asendereado– general de la división penetratoria acababa de estampar (y lo que seguiría estampando en sus otras comunicaciones oficiales) en la muy interesante, amplísima y profundamente previsora del 7 de ju– lio; esto es, de tan sólo cinco días antes de recibir la orden superior de inacción y retirada. Nadie, mejor que Arenales mismo, nos dará a conocer la situa– ción favorabilísima en que sus huestes se encontraban; las proyec– ciones ventajosas, saltantes a los ojos del menos avisado de los gue– rreros, que de esa situación se desprendían; los hechos que, con ellas, el teniente de San Martín acertadamente calculaba; la de~preocupa­ ción, desatención y aun ceguedad con que fueron por el corifeo in– dependiente recibidas; y el daño gravísimo que, en tiempo, sangre y sacrificios, causaría este modo de proceder, al triunfo de nuestra causa. II "He significado a V.E. -decía Arenales (7 de julio), ~etallan­ do, antes que nada, la situación en general, y la suya especialmen– te- que según los avisos recibidos de Lima, el proyecto de los tnemigos era dividir las fuerzas de su ejército, que se calculaba en cinco mil hombres, en dos partes iguales; y despachar una, por el sur, con dirección como para Huancavelica; y la otra, por Huarochirí o San Mateo, para venir a caer a esta provincia, por mi retaguardia. Posteriormente, se me comunica haber salido de esa capital, el 26 de junio último, una de las indicadas divisiones,

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