Historia de la emancipación del Perú: el protectorado

178 GERMAN LEGUIA Y MARTINEZ y allí tomó campamento, a las inmediaciones del lugar, ''apoyando su izquierda, con la artillería, sobre el puente; y su derecha, con la caballería, sobre el vado"; esto es, con el frente colocado hacia Huan– cayo, que era el punto por donde Canterac podría aparecer. Como "las fuerzas de éste habíanse movido paralelamente a las de Arena– les, por sobre los altos opuestos", los patriotas permanecieron en sus posiciones "todo el día 18", no sólo "por tantear bien la disposi– ción del enemigo, y ver si Canterac se decidía a bajar, lo que no sucedió"; sino, intencionadamente, a fin de "ostentar toda calma, y dar tiempo a que el general en jefe" -que en todo pensaba menos en moverse de Lima ( 14) y operar sobre el adversario- "pudiese ocuparse de medidas consecuentes" con la situación clarísima que a sus ojos, como a los de su teniente, debió haberse presentado. Visto, en fin, que Canterac "no estaba dispuesto a pelear solo", y sí, únicamente "a socorrer al virrey, si éste aparecíase sobre Jau– ja", alzóse el campo de Concepción (15), distante tres leguas esca– sas de la población citada, en la cual entróse descansadamente el 19 de Julio al mediodía, alicaído el noble espíritu de esos valientes que teniendo ya en las manos los laureles de una señalada victoria, qui– zá decisiva para las armas independientes! viéronse privados de ella contra sus anhelos y su voluntad ( 16). enemigo no podía atacar, sin bajar por los ásperos desfiladeros de la banda opuesta y buscar un vado en el río; todo lo que no se verificaría sin repetidos peligros y pérdidas, antes de llegar a un encuentro decisivo".- Id. id ., pág. 142 . (14) Aquí, como al desgaire, por la fuerza de las cosas, y favorablemente sin quererlo, el autor de las Memorias del vencedor de La Florida, desliza esta terrible frase, que es una acerba crítica hecha, en lacónico resumen, acerca de la conducta de San Martín: "Desde el 13 hasta el 19, pasaron, próxima– mente, siete días, sin que Arenales recibiera comunicación alguna de Lima. Bien parecía que la ocupación de esta capital había exclusivamente absorbido todos los espíritus, como si se creyera que, después de este suceso, no había más en qué pensar" . . . ( 15) De Concepción se separó Gamarra. Refiriéndose a esta separación ?ice. ~renales, con la prevención y la mala voluntad que, positivamente con JUSt1c1a, profesó siempre a este jefe: "En este estado de cosas, aguardándose la aparición de Canterac, el coronel Gamarra se presentó al mediodía (del 18), solicitando pasar a Lima, para informar al general en jefe sobre los negocios de la sierra. Arenales defirió a ello sin dificultad y sin manifestar la extrañeza que tal solicitud debía causar en aquellos momentos. El jefe del E.M. par– tió inmediatamente, sin más credencial que su pasaporte. El teniente coronel Rojas, que en estos días se había incorporado a la división por su propia instancia, fue dado a reconocer, en lugar de Gamarra". Op. cit., pág. 143, nota. (16) No hay que advertir aquí, una vez más, que son del propio general Arenales todas las frases puestas entre comillas en los párrafos precedentes.

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