Historia de la emancipación del Perú: el protectorado
ARENALES ANTE LA RETIRADA REALISTA 177 ciones derivadas de la presencia y acción de la división penetratoria, cabalmente en los parajes en donde el enemigo acudía a guarecerse? ¿Quería decir que esta división quedaría abandonada a sus propios recursos, sin relación, nexo ni ligamen con el resto de las fuerzas pa– triotas; y que el adversario pertinaz e irreconciliable debería a és– tas mismas el raro beneficio de moverse y "maniobrar" en lo suce– sivo "libremente"?. Tales fueron las preguntas que Arenales hiciérase a sí mismo, ante la actitud inesperada de San Martín, y la confusión inexplica– ble surgida de sus repetidos y oscuros procedimientos. Ello es que, ' atificándose, por eso mismo, en la situación de expectativa ya por él y los suyos adoptada, descansó cuatro días en Huancayo -del 12 al 16 de julio-; y ordenó la concentración parsimoniosa de la división en Jauja. El 16 salieron el hospital y los bagajes, al mismo tiempo que Alvarado, desprendiéndose de su columna de vanguardia y ade– lantándose a la marcha de ésta, entraba en Huancayo, con noticias que acentuaban la protesta y el descontento de los patriotas conster– nados con el regreso (12). Reincorporada la vanguardia, procedente de Huancavelica (cosa que ocurrió, por fin, en la madrugada del 17), púsose en camino la división íntegra, en la mañana de ese propio día, sin hacer gran atención de los inofensivos movimientos de observa– ción y reconocimeinto que empezaban a practicar osadamente las descubiertas de Canterac ( 13); se detuvo al mediodía en Concepción; (12) ''La vanguardia había llegado a las inmediaciones de Huancavelica, donde, para descubrir las fuerzas del enemigo, sostuvo algunos tiroteos en la tarde de su arribo. Aquél no manifestó disposición a un combate, y sus gue– rrillas replegaban a poco esfuerzo (eran las de Canterac, sin saberlo Alvarado hasta después). En aquella situación, recibió Alvarado la orden de retirarse, lo que practicó después de cerrada la noche. Por el mismo jefe (Alvarado) y otros conductos políticos, se supo también en Huancayo que, al aparecer la vanguardia sobre Huancavelica, acababa el general Canterac de bajar de la cordillera con sus tropas; su parque apenas se le reunió durante aquella noche; sus animales habían sufrido una completa derrota; la deserción había sido considerable; y, finalmente, el coronel Carratalá, que huyó de Ruando hasta Huamanga, no se le reunió hasta dos días después.- Ello es que Can– terac no osó destacar tm cuerpo, ni venir a las manos con Alvarado, cuyas fuerzas le estuvieron de manifiesto. A no haber sido interrumpido Arenales el día 13 (debe decir el 12), habría alcanzado a la vanguardia (de Alvarado) en el siguiente del arribo de éste a Huancavelica, según estaba calculado. A presencia de estos nuevos datos, la batalla habría sido tanto más inev.itable''. (13) ''En la noche del 17 se supo que un destacamento de Canterac se había aproximado a Huancayo por los altos de Moya. Esto no dio cuidado, estando todo listo para el caso de un combate. La división (de Arenales) podía, ade– más, escoger las mejores posiciones: ocupaba las llanuras del valle, cuyos pi– cos salientes y practicables ofrecen cómodos y variados puntos de apoyo, y el
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