Historia de la emancipación del Perú: el protectorado
176 GERMAN LEGUIA Y MARTINEZ darían (con su retirada) a beneficio de un enemigo destituido ya de todo punto de apoyo y de toda esperanza de salvación" ( 10). IX Considerados, pues, todos estos antecedentes y razones, acordó– ~e, por fin de fines, una actitud de mera expectativa, a la espera de los acontecimientos; es decir, ni avanzar ni retroceder, colocándose, en el interín, en cantones centrales apropiados, para lo cual: l<? hí– zose que en la misma mañana del 12, el grueso del ejército regresa– se a Huancayo, y se instalase en sus alojamientos conocidos: 2<? or– denóse a la vanguardia de Alvarado, que se replegase a su vez al cuar– tel general, dondequiera que se encontrase" y 3<? se oficio al general en jefe, participándole haberse "mandado replegar, desistiendo del próximo encuentro con Canterac"; y resuéltose "volver a situarse en Jauja, hasta nuevas órdenes o combinaciones que tuviese a bien :recoger" el comando superior, por "no parecer necesario ni pn1den– te abandonar" el territorio a la sazón ocupado (11). En estas y las otras, experimentó el general divisionario otra dolorosa sorpresa. Había instruido aquél al comandante de guerri– llas acerca de la manera como debía hostilizar al enemigo en su éxodo de la capital, previniéndole "perseguirlo con todas sus fuerzas por retaguardia y flancos, tomando las eminencias de las quebra– das, inutilizando los caminos, retirando los recursos, etc.; persecu– ción que debería ser constante y obstinada, hasta las inmediaciones de la cumbre", desde donde las guerrillas, "desviándose por un cos– tado, deberían pasar a ponerse en contacto con la división de la sie– rra, para obrar seguidamente, según el caso, sea en acciones decisi– vas, sea continuando el sistema de guerrillas"; todo a fin de que el enemigo "no lograse una hora de descanso; perdiese fuerzas, baga– jes y cabalgaduras"; y se encontrase, en fin, en la imposibilidad de fijar sus combinaciones con exactitud". Quedóse, pues, Arenales per– plejo, cuando "pocas horas después" de recibir el pliego malhadado de San Martín, abrió otro de Villar, fechado en Lima, "dando parte de no haber podido perseguir al virrey, en virtud de órdene3 del ge– neral en jefe", consistentes en venir a ''ocupar la capital", para "pre– servarla de desórdenes". ¿Qué significaba todo esto? ¿ Córr..o era po– dble que los planes y maniobras, las medidas y previsiones del co– mando, redujéranse a la mera posesión de Lima, sin tener en cuenta, para nada, la importantísima región central, y las ventajas y proyec- (10) Id . id., pág. 139. (11) Id. id . , pág . 138.
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