Historia de la emancipación del Perú: el protectorado

.164 GERMAN LEGUIA Y MARTINEZ ganizó otros nuevos; tales como el ''batallón número 1 de Leales" formado por Aldao, que en esta vez alcanzaron a setecientos hom– bres, "con un plantel de oficiales, sargentos y cabos de lo mejor que se pudo proporcionar" (2). Envióse comisionados locuaces y entu– siastas, hábiles en el idioma de los incas, a todas las indiadas suble– vadas durante la pasada expedición; enfurecidas con los desmanes y sofrenadas sangrientas de Ricafort y Carratalá; y, por tanto, inclina– .das a una persistente rebeldía contra los realistas; mucho más, te– niendo cercanas la sombra y protección de la división independiente. Sujetos ad hoc recorrieron, pues, las regiones de Ornas, Pampas, Huanta y Cangallo, haciendo esa especie de predicación patriótica con los mejores resultados; ya que inmediatamente presentáronse ante Arenales multitud de diputaciones de indígenas, ofreciéndole su concurso resuelto y solicitando órdenes e instrucciones p~ra pro– iceder en el acto. El general, que de Huancayo había retrocedido a Jauja, a examinar el éxito de los trabajos de la respectiva maestran– za, recibió a sus diputaciones con toda consideración y benevolen– cia, ganándolas definitivamente para la causa; y se limitó a prescri– birles, por el momento, la ocupación de sus acostumbradas posicio– ;nes, refundidas en las encrucijadas y quiebras de los Andes, y la ini– ciación de una nueva guerra de recursos, hasta nueva disposición del cuartel general. Los vecinos de las poblaciones desde Huan– cayo hasta Huamanga secundaron este movimiento; y pronto viose, por todas partes, el hervidero de los notables munícipes practicando ~ucesivas, solemnes y conmovedoras proclamaciones de su libertad e independencia. Las tribus y familias autóctonas hasta enton– ces refugiadas y perdidas en las selvas próximas al Chanchamayo, salieron de sus escondites, atacaron sorpresivamente y capturaron, "con las armas y municiones que tenían", los "fuertes fronterizos", allí levantados por los españoles, sobre la línea impenetrable de los bosques, cuando la sublevación de los salvajes renitentes comanda– dos por el segundo de los Atahualpas. Dondequiera concitóse una conmoción secesora sm precedente, redondeando, del lado Este del Mantaro, la posesión efectiva de los territorios andino y trasandino, alzados, como un solo hombre, en torno de las tropas del vencedor de La Florida, que, incrementadas en todos sentidos a la terminación del armisticio y de su prórroga, pudo decir, como dijo más tarde en sus Memorias: "La división libertadora, formando ya un cuerpo bien respetable, quedaba lista para marchar a cualquier destino"; fuese (2) No hay ya que advertir que pertenecen a Arenales las frases puestas entre comilias, ya que, en el relato de esta segunda expedición penetratoria, seguimos de preferencia el de las Memorias de su general.

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