Historia de la emancipación del Perú: el protectorado

JS6 GERMAN LEGUIA Y MARTINEZ de destino; cordillera por demás fragosa y claveteada de eminencias enormes y empinadas cuestas, que exigieron de las tropas fatiga do– ble, avasalladora de sus energías. A las doce de la noche, no obstante los varios altos sucesivos, el cansancio general impuso inaplazable– mente la necesidad de pernoctar sobre la senda misma, en un peque– ño y "despejado valle" apartado todavía como cinco leguas de Jauja, para de allí emprender la nueva marcha del 24; día en que, a las once y media de la mañana, se pudo entrar al fin en aquella población, que, como se dijo ya, había sido desocupada, más de veinticuatro horas antes por el enemigo. III Carratalá, en aquella fecha, permanecía aún en Concepción; pue– blo emplazado a unas tres leguas máximum del acantonamiento en esos instantes tomado por los libertadores. Deseoso de no perder tiempo, el general requisó doscientos ani– males, para en ellos montar a sus cazadores; y tornó a organizar, lo mismo que en el Diezmo y en Pasto, una columna de vanguardia, compuesta de setecientos soldados, a saber: los doscientos cazadores de infantería acabados de montar, y la caballería de Alvarado, ascen– dente a unos quinientos hombres. Iba Arenales, muy a su pesar, a confiar esa vanguardia, nuevamente, a Alvarado, cuando se le pre– sentó Gamarra, demandando el honor de mandar la columna expeci– cionaria, que seguramente, dijo, sería un heraldo de victoria. Acce– dió Arenales (3). La columna con el coronel cusqueño a la cabeza, partió pues, protegida por las sombras de la noche, camino de Con– cepción. Línea nutrida de vecinas avanzadas, tendida previamente, .cubría la senda por reconocer, entre la población referida y la de ) auja. Andúvose, tarda y descansadamente, toda la noche; y se ama– ;neció frente a Concepción, en la banda opuesta de su ruidoso río. Las tropas independientes comparecieron sobre la barranca de la de– recha, amagando, al parecer, aquel momentáneo y hostil albergue del adversario; albergue ilustrado, poco hacía, por el extraordinario he– roísmo de las patriotas Toledo. Comenzaba el sol del 25 a brillar P.n el horizonte, sobre el extremo oriental del cinturón de cerros en que Concepción agazapábase semi-soñolienta, cuando se vio salir del po- ,blado y desenvolverse por encima de las suaves eminencias meridio– ;nales de la orilla contraria, el cordón de fuerzas de Carratalá, cami– no de San Jerónimo y de Huancayo. Todos aguardaban la señal de (3) ''El general defirió a la solicitud de Gamarra, con la esperanza de obtener un mejor r esultado que hasta ent onces" .- Memorias cits., pág. 96.

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