Historia de la emancipación del Perú: el protectorado
DE TARMA A HUANCAYO 155 rochirí, y que redondeó luego la incursión de la división de Miller en lea, Palpa y demás provincias costaneras del sur, de regreso de Tacna y Moquegua y del litoral de Arequipa. Lima, así, incomunicada con el interior, veríase pronto, según sucedió en julio, en la ine– luctable necesidad de someterse, o de verse al cabo libre, evacuada por las tropas hambrientas y desmedradas del virrey. "Por todas partes, exclama el autor de las Memorias de Arenales, se comunicó el más decidido impulso", viéndose el general libertador "satisfactoria– mente secundado, así por el celo y actividad de los gobernantes pa– triotas" (desde Otero hasta el más humilde teniente de gobernación), "como por el entusiasmo y ardor de las masas populares" de todo el territorio invadido. A propósito de esto último, séanos permitido anotar, en honra y para gloria del Perú, las palabras del jefe superior expedicionario, en que, haciendo el resumen de la noble conducta que observaban las provincias centrales visitadas por él, se expresa paladinamente de este modo: "En todos los pueblos y ciudades que ocuparon las tropas libertadoras, éstas fueron tratadas con la más pr ódiga hospitalidad y con el más expresivo afecto de todos sus ha– bitantes ... Con más o menos aparato y magnificencia, cada pueblo, en proporción, mostró a su turno no sólo en esto, sino en importan– tes y reales servicios, la más ciega adhesión y simpatía por el Ejér– cito Libertador" ( 1). II • Súpose, en la tarde del 22 de mayo, que Carratalá, llegado a Jauja, había hecho alto en esta población, distante unas dieciocho leguas; y, resuelto a perseguirlo y deshacerlo, Arenales ordenó que la división se aprestase para salir en la madrugada del día siguiente. Así se hizo. A las cuatro, más o menos, de la mañana del 23 (2) los libertadores abandonaban la grata compañía de los tarmeños, que los habían tratado a cuerpo de rey; y emprendían camino en sentido sur, en la esperanza de sorprender a los españoles. Pero ocurrió que, a la misma hora en que los primeros salían de Tarma a Jauja, los segundos moviéronse de Jauja a Concepción, burlando el propósito del vencedor del Cerro, agobiado por una mar– cha ruda a través de la cordillera interpuesta entre las poblaciones (1) Op. cit., pág. 85.- A la obra referida pertenecen las otras frases puestas entre comillas. (2) Ese día se firmaba , cerca de Lima, en la hacienda de Punchauca, el armisticio de este nombre, qu duró veinte días, y después se prorrogó por doce.
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