Historia de la emancipación del Perú: el protectorado
CAPITULO II DE PASCO A TARMA I No habían transcurrido seis horas del ingreso de los patriotas en el pueblo amigo y benévolo de Paseo, cuando una comisión de indígenas, procedente de Reyes, hermoso pueblecito emplazado en las poéticas orillas del extenso lago que le daba su nombre presentóse al jefe expedicionario, a participarle la detención, en aquel pueblo, de la columna de Carratalá, quien, después de cometer multitud de ''extorsiones y atentados" contra los pobres vecinos del lugar, ocupá– base en acaparar cuantos bastimentas existían en él destruyendo y quemando en seguida los restantes, para no dejar a sus adversarios, que indudablemente habrían de seguirlo, ni un grano de trigo o de cebada almacenados, ni siquiera una espiga o una gramínea en pie. A esa comisión sucediéronse otras varias, ratificatorias de las noticias precedentes, y expedidas por sus coterráneos con la fina– lidad esencial de demandar auxilio y protección por parte de las tropas independientes. Siendo esa protección uno de los objetivos preferentes de la di– visión penetratoria, y no pudiendo ni debiendo desoir las conmove– doras exigencias formuladas por los afligidos y cuasi llorosos emi– sarios, Arenales, indignado, decidió proceder en el instante, y proce– dió en efecto. Ordenó que Alvarado saliese en pos de Carratalá con el total de su caballería, y con dos compañías "de cazadores escogidos", a los cuales se montó debidamente; gracias a la ayuda del abnegado pueblo ( 1), que facilitó cuantos bridones fueron necesarios para el objeto, extrayéndolos de los recónditos escondrijos en que refundié– ranlos con toda oportunidad, para salvarlos de la sistemática rapa– cidad de los realistas. (1) Los pasqueños, "con increíble prontitud, reunieron, en pocos momen– tos, un número conveniente de caballos y mulas, donde poco antes no era fácil descubrir uno solo de estos animales".- Arenales, Memorias, pág. 78.
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