Historia de la emancipación del Perú: el protectorado
DE HUAURA A PASCO 141 Pero Alvarado, a pesar de las reiteradas órdenes recibidas (9), procedía con parsimonia desesperante, recolectando caballos y he– rrándolos cuidadosamente ... Arenales, entre tanto, se organizaba y apercibía para la definiti– va, ruda y glacial ascensión, dedicado a la revista y reparación com– pleta del armamento y de las municiones, que así quedaron expeditos para cualquier caso por ocurrir. VI El 8 de mayo -en momentos en que Ricafort, como se expuso ya, pasaba de zumbida por las inmediaciones, se dio la orden de partida. Siempre con la intención de embestir a Ricafort, así fuese en plena marcha, dejóse en Oyón el hospital, la comisaría de guerra, el grueso del parque y, en una palabra, toda la impedimenta; relegóse en el mismo punto a las familias emigradas de Tarma, Jauja, el Cerro y Huancayo; no se permitió a nadie, ni aun a los jefes y oficiales, más carga que la de una mochila de soldado, en lo cual dio el mism0 Arenales ''el más sereno ejemplo"; y no se llevó otra cosa que una gran provisión delantera, de leña para las fogatas del vivac, mitiga– doras del frío intenso y cruel de esas alturas. Salióse de Oyón al mediodía, y al caer de la noche, a seis le– guas del pueblo, se acampó a la postrera falda superior de las más altas cumbres de la cordillera. El frío de aquella noche fue terrible: se estaba ya (según la her– mosa y gráfica frase de Arenales) "entre los desiertos de nieve". La previsión del general salvó a la división. Multitud de hogueras prepa– radas prestamente, levantaron sus penachos de humo y sus lenguas de fuego negripurpúreas y doradas, desentumeciendo los ateridos miembros de los defensores de la libertad, que en torno de esa lum– bre y ese fuego, tendiéronse, abrumados de cansancio, a rehacerse de las penas del camino. VII El 9 de mayo, mucho antes del amanecer, se siguió (poco más o menos a las cuatro) escalando las postreras alturas. El día rayó al cabo, pero en plena nevada con un frío entumecedor. Todos los jine- (9) El general ''no pudo conseguir la incorporación de los granaderos a caballo, tan pronto como lo deseó, a pesar de sus repetidas órdenes... - Memorias de Arenales, ed . de 1920, pág. 89 . En la misma pág. asienta que, "llegado por fin el coronel Alvarado, aún necesitó algunos días más para re– parar los animales y reponer las herraduras ... ".
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