Historia de la emancipación del Perú: el protectorado
140 GERMAN LECUIA Y MARTINEZ a la de éste" (7). Ordenó a Alvarado, en consecuencia, reincorpo– rarse inmediatamente ... Pero Alvarado no llegó ni era dable que llegase a tiempo como se le exigía, pues continuaba recolectando caballos, y lierrándolos en el camino, cuidadosamente ... Por su culpa, escapóse Ricafort. V Supo este jefe que Arenales avanzaba sobre él, y comprendió al punto el peligro de verse cortado de repente por movimientos pro– bables de colocar al adversario, tan experto como audaz, entre la ca– pital y el campo realista. En consecuencia, envió a Carratalá sobre la senda de Oyón al Cerro, para allí observar las marchas y operaciones de Arenales, im– pidiéndolas o dificultándolas, en lo posible; y distribuyó su tropa en dos columnas: la una bajo el mando del propio Ricafort, que por la sierra de La Viuda y la quebrada de Canta, emprendió retirada hasta Lima; y la otra, bajo la dirección de Valdés, que de Jauja dirigióse a la misma ciudad por la quebrada de San Mateo o Huarochirí. En ese retroceso Ricafort habría de ser casi deshecho en Quilla– pata por nuestros bravos montoneros, según se ha relatado en prece– dente capítulo; y el mismo jefe, gravemente herido ya, con sus te– nientes Valdés y Rodil, tendrían que sufrir la cruenta sofrenada de Huampaní, narrada ya también e infligida por el bizarro Quirós y sus compañeros (8). Así escapó Ricafort ... Precisamente, el 8 de mayo, día en que Arenales evacuó el pueblo de Oyón, el jefe español había atravesado por el mismo punto en que Arenales habría de estar el 10, esto es, sobre la ruta de Paseo a Carhuacayán, con rumbo hacia Lima. Si Alvarado hubiese llegado a Oyón oportunamente, Ricafort habría sido copado sin escape y desh~ratado sin remisión. (7) Id. id., pág. 69. (8) Cuenta el general Arenales que Valdés, antes de partir del Cerro, "reunió a toda la gente del pueblo, y pronunció en público una despótica y furiosa alocución, por cuyo medio se propuso aterrorizar a todos, hombres Y mujeres, grandes y chicos. Les juró que muy pronto estaría de vuelta, y que, si tornaban la menor parte en favor de los insurgentes o rebeldes, él los dego– ll~ría Y quemaría a todos juntos, y arrasaría la población". Memorias, id . Clt., pág . 77.
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