Historia de la emancipación del Perú: el protectorado
130 GERMAN LEGUIA Y MARTINEZ rez, con la división española ''de reserva", apercibíase, a las faldas del Misti, para salir al sur y obrar en apoyo y cooperación de su teniente. Días "antes de la expiración del armisticio", atrevióse este últi. mo a descender de sus altos acantonamientos y ocupar inopinada– mente la ciudad de Moquegua, so pretexto de "retaliación" contra las violencias, ciertas o no, perpetradas en Mollendo por lord Cochra– ne. Por último, el 15 de julio notificó oficialmente a Miller la reaper– tura de las hostilidades, al mismo tiempo que ponía sus tropas en movimiento con destino a Tacna. Era la misma fecha en que el vecindario de Lima, reunido en cabildo abierto, suscribía el acta de proclamación de la independen– cia nacional, así respecto de España como de cualquiera otra nación extranjera. El jefe patriota, con "el pesar que es de suponer, al tener que abandonar las ventajas obtenidas a tanta costa", decidió la retirada, temiendo, con razón o sin ella, que, conforme a los datos por él reci– bidos, La Hera maniobrase en el sentido de cortar aquella retirada; y que Ramírez, con su división, lo atacase de frente, viniendo de Arequipa. IX En consecuencia, el 19, por la noche, despidió a su infantería; expidió propios a Ilo, por distintas rutas, ordenando a las tres go– letas dejadas en aquel puerto por lord Cochrane, dar la vela con rumbo a Arica, para embarcar a la división; y el 20, a las dos de la tarde, partió él mismo a la cabeza de la caballería. No es de describir el desconsuelo de los tacneños, al alejarse el ejército de su simpatía y protección. Las lamentaciones públicas, enormes y generales, pusieron en fin al caudillo independiente en la necesidad de apelar al engaño y la mentira, asegurando al pueblo, co mo lo hizo, que su éxodo de Tacna no tenía otro objeto que el de buscar punto más apropiado y estratégico en que estacionar su hues– te, para aguardar y batir con alguna ventaja al enemigo (8). A las tres de la mañana del 21, después de una penosa marcha de once leguas, vencidas en trece horas, toda la división patriota acampada a las orillas de un riachuelo, en Chacalluta, de donde, ya en pleno día, venció descansadamente las dos leguas de distancia que median entre aquel paraje y el puerto de Arica. (8) "Salieron a despedirle del modo más expresivo y triste, lo que, unido al !.lanto ?e sus desconsoladas familias, hacía más y más dolorosa la despedi– da .- M1ller, op . cit. I, 302.
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