Historia de la emancipación del Perú: el protectorado

SUSPENSION Y REAPERTURA DE LAS HOSTILIDADES 125 le presentaría una nueva ocasión de alcanzar otro triunfo como el de Mirave, o de practicar otra embestida sorpresiva como la de La Ca– lera. Fácil le habría sido reembarcarse en Ilo; pero ello habría sido una fuga: mejor era ponerse en el camino del contrincante y probar qué flamantes cosas se podrían hacer. De otro lado, era político y humano reocupar las poblaciones amigas del sur, todas decididas en su favor, y que, a mayor abundamiento, clamaban angustiosas por su venida, manteniendo en ellas dos posibilidades: una, la de batirse con ventaja, si fuese posible; y otra, la de mantener su con– tacto con Cochrane, teniendo, para un caso adverso, siempre expe– dito el reembarco. V En consecuencia, el 7 de junio envió sus enfermos a Ilo; instau– ró, sobre el camino de Moquegua a Arequipa, algunos soldados de línea y otros tantos guerrilleros, bajo el mando del vivo y valeroso capitán G. de La Tapia; hizo que la infantería partiese el 8 de La Rinconada a Sitana, lugarejo colocado, dos leguas al S.O. de Locum– ba, sobre el río de este nombre; movió el 9 su caballería de Santo Domingo al mismo punto; dirigióse el 10 a Ilo, tanto para visitar a sus enfermos, cuanto a fin de inspeccionar las tres pequeñas embar– caciones allí dejadas por Cochrane "para un caso de necesidad y apu– ro"; reunióse el 11 con su división, que había a la sazón avanzado de Sitana a Sama; adelantóse solo, a Tacna, ciudad en la cual ingresó el 12; y allí, por comunicaciones interceptadas a los realistas, impúsose del oficio en que el general Ramírez participaba al coronel La Hera la celebración de un armisticio. Era, precisamente, la fecha en que el jefe español, con no menos de ochocientos hombres escogidos, procedentes de Oruro, La Paz, Arequipa y el Desaguadero, encontrábase a solas cuatro leguas de la población, en paraje desde el cual, acatando el armisticio, y desan– dando con disgusto el trayecto recorrido, reconstituyóse pausada– mente en Santiago de Machaca. Así que, el 14 de junio, con excepción de la partida de línea y de los guerrilleros destacados con La Tapia sobre el camino de Are– quipa, todas las tropas de Miller (inclusive las marinerías de Hill y Hind) hallábanse totalmente concentradas en Tacna. Con esa misma fecha, a fin de extender su radio de acción y apro– vechar el tiempo, utilizando la carencia de toda comunicación oficial directa, amiga o enemiga, participante de la suspensión de las hostili– dades, despachó un oficial, con otra regular partida de soldados y guerrilleros, a intimar rendición al gobernador de Tarapacá.

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