Historia de la emancipación del Perú: el protectorado
MIRAVE (22 DE MAYO DE 1821) 113 alegres dichos y saladas ocurrencias, mantuvo vivo el contento de oficiales y soldados. Viéndose inesperadamente atacados por este último, los rea– listas, ignorantes de que los patriotas hubiesen atravesado el río, ''huyeron a una corta distancia", en la cual tornaron a parapetarse; y el fuego persistió, así, "toda la noche, de una y otra parte, sin dirección fija ni exacta; pero, eso sí, con deplorable pérdida, por– que, en estas últimas operaciones; en el primitivo ataque, rechazado, de la caballería y en las precedentes intentonas de vadeo por las ma– rinerías de los capitanes Hill y Hind, habían ya sucumbido "un ofi– cial y diecisiete soldados" patriotas. Sobre todo, y a pesar de todo, no había un solo individuo que de– jase de confiar en el éxito, aguardando ansioso, para obtenerlo, com– pleto y feliz, que rayase la ya cercana e indispensable luz del nuevo día. Pero nadie más seguro de ese éxito que Miller, conocedor de la valía de sus subalternos. Eran éstos: el mayor argentino Soler, su segundo en el mando de la división (S); los capitanes Marure, Plaza, Azagra, Aramburu, Vi– dela, Hind y Hill; los tenientes Domínguez, Correa, La Tapia, Suá– rez (Vicente), Vallejos, y otros a quienes parecía haber escogido de propósito, y congregado intencionadamente, la amiga mano de un pródigo destino, a fin de asegurar el triunfo y esclavizar a la gloria (6). . (5) Brillante militar, ingresado en el ejército argentino, en calidad de ca– dete, d esde "antes de la revolución de Buenos Aires"; "muy bien educado y de buenas maneras"; "buen táctico y organizador; inteligente e incansable"; pero "con cierto aire de orgullo que lo privaba de toda popularidad". Llegó a coronel, y siguió sirviendo en el E.M.G. del Perú en 1824 y 1825. "Bolívar lo distinguió particularmente con su favor".- "La excesiva fatiga y continua consagración a encargos arduos y obligaciones delicadas, atrajéronle una fiebre que le causó la muerte a la terminación de la guerra.- Era sumamente res– petable, y su memoria se guarda con aprecio".- Miller, t. I, pág. 290, nota. (6) El mismo Miller estampa en sus Memorias, noblemente, la alabanza de esa pléyade dignísima de próceres. "El capitán Videla era un verdadero mendocino: hombre de pocas palabras, siempre oportuno y juicioso. En toda ocasión, su serenidad y dulce compostura infundían gran confianza en todos, pues ningún oficial sabía su obligación mejor que él, circunstancia que su tropa conocía p erfectamente al mismo tiempo que la amabilidad de sus ma– neras lo ha~í~ popular entre tod?s. Los capitanes Marure, Arambmu y Aza– gra eran oficiales de valor experimentado y de exaltado patriotismo. Los te– nientes Domínguez, La Tapia, Vallejos, Vicente Suárez Correa y, en fin todos lo~ otros, sin excepción.' ,er~n jóvenes q~e me~ecían el título de soldados, y ha– bnan hecho honor al eJerclto de cualqmer pa1s. Lo mismo debe decirse de los
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