Historia de la emancipación del Perú: el protectorado
CAPITULO IV MIRAVE (22 DE MAYO DE 1821) I Era ya tiempo de avanzar: 1? porque La Hera había llegado la víspera, según se expuso, a Mirave (20 de mayo), y acampaba actual– mente, a la orilla derecha del Salado, parapetado en los tapiales de la misma, con el río por resguardo de su frente; 2? porque las tropas de Rivero, procediendo de la pampa de Vizcacha por la orilla opuesta, aproximábanse, ese mismo día 21, a las de La Hera, de la_s que hallábanse a la corta distancia de tres millas; 3? porque, en esos propios instantes, Rivero adelantábase a su columna y venía al cam– po de su colega en la mañana (21 de mayo), a fin de conferenciar con él, proveyendo lo necesario para la anhelada junción, que inde– fectiblemente consumaríase, si no ese día, en la mañana del 22; y ponerse de acuerdo para la ofensiva imprescindible de emprender contra los patriotas de Tacna, cuyo avance a la sazón érales absoluta– mente desconocido; y 4? porque, cabalmente, en la tarde del 21, cuando Miller y los suyos partían ya de Buenavista a Mirave, Rivero presentábase a La Hera y acordaba con él que la columna viniente de Puno pernoctaría en el paraje de su detención actual, pcr hallarse muy cansada y maltratada, para venir a reunirse con la de Mirave en el entrante día. II Siguiendo el consejo y la dirección de Landa, inicióse una forza– da caminata de quince leguas, primero por un "desierto pedregoso intransitable, sin agua ni vegetación"; y después por la terrible "ba– jada de Mirave", justamente calificada de "Malpaso"; bajada de dos leguas, que, "serpenteando por entre precipicios y rocas inclinadas, que amenazan desprenderse, no puede atravesarse sino uno por uno y a pie" (1). (1) Miller, Memorias, I, 282 y 283, passim.
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