Historia de la emancipación del Perú: el protectorado

108 GERMAN LEGUIA Y MARTINEZ Nadie, ni los jefes superiores que acompañaban al comandante (con excepción del reservado y útil Landa) tenía la mínima noción del término ni de los objetivos próximos de aquella campaña, ni siquiera de la senda que en ella habría de seguirse; precaución que concurrió al éxito feliz de la empresa, no menos que la otra, pre– visora y hasta humanitaria, de llevar consigo una piara de diez mulas, exclusivamente consagradas al carguío de agua para la sed abrasa– dora de los desiertos intermediarios, y de aguardiente de espléndida calidad para el frío de las vecinas alturas ( 13). La distancia de Tacna a Buenavista, larga de ocho leguas, venció– se con relativa facilidad; y, ya en el crepúsculo, acampóse en el enun– ciado poblacho, para tomar rancho y descanso a la vista de la ma– jestuosa sierra andina, coronada de nieve, y, abajo, de los verdes campos que el Sama alto irriga, refrigera y fecunda; espectáculo grandioso a que debe su nombre el lugar en que los patriotas bus– caban momentáneo abrigo. XI Decimos momentáneo, porque recibida noticia segura de que La Hera, con las tropas procedentes de Arequipa y Moquegua, en vez de continuar sobre Locumba, había tomado, a su izquierda, la senda de Ticapampa, en el distrito de Ilabaya -positivamente, procurando el encuentro con el refuerzo que Ricafort traíale de Puno- Miller resolvió adelantar sin pérdida de momento, para interponerse opor– tunamente entre ambos jefes; esto es, antes que el encuentro proba– ble se transformase en definitivo. Al efecto, decampóse de Buenavista en la madrugada del 21, y emprendióse otra vez marcha, ya sobre Mirave; pueblecito, como ya se dijo, risueño aunque insignificante, que demora próximo a la con– fluencia de dos pequeños ríos: el Salado y el Colpaya, nacientes en las argentadas cumbres de la cadena occidental andina ( 14). (13) ''Estaban las diez mulas cargadas con ochenta cajoncitos, que con– tenían, cada uno, cuatro frascos de excelente aguardiente de Holanda". - Memorias, de Miller, vol. I, pág. 282 . (14) El Salado nace en el volcán de Candarave; y el Colpaya o Calacala, en el Pelado. Reunidos en Mirave, forman el Salado o Ticapampa, propia– mente dicho; río que, confluyendo a su vez con el Sinto o Chejeya, da origen al Locumba .- Buenavista, dice Miller, "es un romántico sitio, al pie de la cor dillera, que un poco más arriba está cubierta de nieve'' .- Op . cit., I, 282.

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