Historia de la emancipación del Perú: el protectorado

LA DIVISION MILLER EN ARICA Y TACNA 107 Primordial entre aquellos amigos y correligionarios, era el ya . mencionado coronel don Mariano Portocarrero, ascendido (meses después) por San Martín a general de brigada; sujeto que, desde los orígenes del pronunciamiento continental, había mantenido costante y muy devota comunicación con los próceres del mismo (tales como Belgrano, San Martín y O'Higgins); y que verá por fin aproximarse la hora de desplegar, a toda luz, su entusiasmo y decisión -hasta entonces cohibidos- por el triunfo de la Patria. El y los innumerables amigos del converso Landa, ojo y brazo derecho de Miller en esta memorable irrupción, concurrieron, con sus informes y conocimientos, dinero, esfuerzo y sacrificios, al éxito dichoso que era de esperarse. IX El plan del valeroso comandante inglés -ante esa inminente con– junción de fuerzas, dobles de las suyas, que, de incurrir en el menor descuido, habríanle apartado irremisiblemente- no podía ser otro que el de impedir a todo trance la concentración proyectada; interpo– nerse, con tal fin, entre las varias columnas enviadas a batirlo; y, aprovechando "la facilidad que le ofrecían las largas distancias, la naturaleza del terreno y su posición central", solicitarlas, tomando la ofensiva; sorprenderlas, una tras otra; embestirlas y deshacerlas en detall. Así lo hizo. Organizó, desde luego apreciable columna de cuatrocientos cua· renta hombres, en este orden: trescientos diez soldados de infante– ría, en que iban dos grupos de marineros del San Martín a las órdenes de los oficiales ingleses Hill y Hind, provistos de cohetes a la Congreve; setenta de caballería; y sesenta paisanos "bien monta– dos" y armados regularmente con las pocas armas llevadas de re– puesto. Estos últimos tomaron la vanguardia, con el teniente coronel Landa a la cabeza, por ser, todos, grandes conocedores del terreno. X La columna íntegra púsose en movimiento, al atardecer del 20 de mayo, con dirección a Locumba, pero con destino inmediato al pueblo de Buenavista, emplazado, a la margen derecha del río Sama, una legua al oeste de Tomasiri, casi al pie de los picachos níveos de la cordillera.

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