Historia de la emancipación del Perú: el protectorado

LA DIVISION MILLER EN ARICA Y TACNA 93 so de ver a los patriotas en tierra antes de que las riquezas de Arica pudieran escapárseles" ( 11); la agitación excesiva del océano impú– sole el aplazamiento de todo propósito invadiente, hasta que aque– lla agitación desapareciera, siquiera fuese en parte. V Llegó la noche, y, con ella, relativa calma. En consecuencia, a las doce en punto, partió una nueva expe– dición hacia el extremo sur, con los mismos doscientos cincuenta hombres, que Miller y Wilkinson habían conducido en la ocasión precedente. "La mar -dice el primero de esos jefes- parecía tran– quila en la superficie; pero sorda marejada, de grandes y tardas olas, hacía difícil y trabajosa la travesía. Las estrellas brillaban de manera que dejaban percibir una blanca mancha en tierra; mancha que servía de baliza. El capitán Wilkinson y el teniente coronel Miller, con treinta hombres, marcaban la dirección en la primera :íancha. Al llegar cerca de la costa, aseguraron la popa; pero, a unas pocas brazas de aquélla, arrebatólos inmensa oleada, que, elevándo– los hasta el cielo, llevólos y arrojólos con furia en un abismo, en el que encontráronse en medio de grandes rocas, antiguos despren– dimientos de las montañas. Por felicidad, esas mismas rocas im– pidieron que la ola retrotrajese la lancha en la resaca; así que la se– gunda quedó en seco y suspendida entre las primeras. Apenas si hubo espacio para que la gente saltase y saliese de aquel paraje es– pantoso, pues no acababa de hacerlo, cuando otra ola rompió la lancha en mil pedazos. Las espumas producidas por el golpe violen– to del oleaje; el ruido con que éste reventaba contra las peñas; la oscuridad de la noche, y el negro aspecto de la costa - imprimían en todo un sello horrendo, y formaban un espectáculo verdadera– mente aterrador" (12). VI A pesar de tantos obstáculos y peligros, parte de la columna irruptora estaba en tierra, y era indispensable que el resto hiciera lo propio. Las peripecias de la lancha de vanguardia hicieron que las otras mantuviéranse al aguante y algo lejos; y fue sólo después, muy poco a poco, en los instantes, positivamente cortos, transcurri– dos entre tumbo y tumbo -ora con arremetidas de remo, consuma- (11) Miller, id. id., pág. 275, passim. (12) Memorias, t . I, págs. 275 y 276.

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