Historia de la emancipación del Perú: el protectorado

92 GERMAN LEGUIA Y MARTINEZ El ansia de metálico, botin seguro de existir en un puerto que entonces era emporio del comercio con el Alto Perú (8); y la fantasía, excitada, así por la proximidad de su presencia como por la probabi– lidad de su captura, "multiplicaron el número de los animales" emi– grantes y dieron por irrebatible la conducción, sobre sus lomos, de los tesoros de Creso. Las aprehensiones hechas en cruceros anteriores atizaron la avidez de los circunstantes, extasiados, anteojo en mira, ante el espectáculo; e ipso facto irrumpieron los gritos de ¡a tierra! ¡a tierra! . .. Dada la codiciosa índole del lord escocés, es posible que su pe– cho fuese el primero en anhelar aquella operación locupletaria; sólo que no tuvo por qué dar a conocer sus avideces ocultas, y, como dice el mnemógrafo a quien de preferencia seguiremos en el presente re– lato, limitóse a "ceder a tantas importunidades" (9). IV Largóse la flotilla de botes, y, con buena parte de la tropa de Miller y una columna de marineros a las órdenes de Guillermo Wilkinson, comandante del San Martín -o ~ea con doscientos hombres en total- inicióse inmediatamente la primera tentativa de desembarco. Decimos tentativa, porque las embarcaciones menores referidas "bogaron por espacio de cuatro horas, a lo largo de la costa, sin po– der hallar ningún paraje" que permitiéranle poner su carga humana en playa ( 10). El día estaba en su plenitud; el sol, perpendicular, re– verberaba abrasador; y los hombres ahogábanse de calor y de sed, por haberse incurrido en la inadvertencia de no proveer de agua a los bateles. El San Martín, empujado por vientos repentinos, acer– cóse a esos desventurados, ya reducidos a "un estado de absoluto cansancio", y "los retomó a bordo". La mar, con esos mismos vien– tos, empezó a sacudirse y revolverse, tumultuosa y embravecida; y, aunque el lord creyó imprescindible repetir la frustránea operación -para la que "se figuró haber descubierto un sitio favorable- ansio- (8) Reconócelo y asiéntalo Cochrane: "Este puerto, dice , es ahora el ma– nantial de todo el comercio del Perú. El abastece el Potosí y todo el interior". De ahí que aconsejase "la posesión permanente" de Arica, ''sí hubiese fuerza disponible para retenerla"; y que lamentase "haber de abandonarla al enemigo, si la supremacía no tenía por conveniente mandar sin demora quinientos hom– bres, con ese destino". Nota del 14 de mayo cit. (9) Miller, 1, 278. (10) Miller, t . cit., 274 y 275 .

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