Historia de la emancipación del Perú: el protectorado

LA DIVISION MILLER EN ARICA Y TACNA 91 baban de efectuar velozmente su descarga, y a la sazón recibían, pre– surosos, aguada y provisiones para el regreso. Cochrane, en el acto, largó un bote de parlamento, e intimó a la plaza inmediata rendición "ofreciendo respetar las personas y aun las propiedades, como no perteneciesen éstas a los adversarios de la libertad de la América" (4). Simultáneamente, acompañó una pro– clama, asegurando "venir como amigo y libertador, y no como ene– migo" (5). El gobernador de Arica, coronel de ejército don Mariano Gago, colocado a la cabeza de un batallón de milicias, ascendente de tres– cientos a cuatrocientos hombres, más o menos disciplinados, y que comparecieron "formados en las trincheras y fuertes" (6); y escu– dados por una buena batería de seis cañones, emplazados sobre la cumbre del morro legendario, rechazó la intimación en forma se– ca y perentoria y aprestóse a repeler cualquier ataque. III Cochrane hubiera querido, en su impaciencia, proceder a un in– mediato bombardeo 1 a fin de castigar la altanería y la soberbia del gobernador, para luego poner rumbo hacia otro fondeadero, menos cerril para sus planes. Pero había un plazo fijo, y era ineludible aguardarlo. No dejó, con todo, de "tirar una bala al asta de bandera" y hasta "de dirigir, como una hora después, al fuerte mismo, una descarga cerrada"; cosas que "hicieron poca impresión, debido a la mucha marejada, que hizo ineficaz un bombardeo as1, continuado, a in– tervalos, hasta el día 6" (7). Ello es que, después de pocos momentos, los patriotas, aunque desalentados en un principio por las noticias recibidas durante el via– je, resolvieron desembarcar a todo evento, movidos por una circuns– tancia baladí, contada por Miller; resolución que dio margen a la serie de frustráneas tentativas iniciadas, en seguida, para dar con la gente en tierra y acometer el asalto y la captura de la ciudad. Esa circunstancia consistió en la súbita vista de varias "recuas de mulas muy cargadas", que partían ''de la población al interior", y C!_Ue a los expedicionarios, no sin fundamento, antojáronseles, porta– doras de millares de duros. (4) Camba, Memorias, loe. cit. (5) Nota de Cochrane al gobierno de Chile, acabada de citar. (6) Id. id. (7) Nota de Cochrane, referida.

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