Hacer de la lectura una experiencia: reflexiones sobre mediación y formación de lectores

85 búsqueda de indicios textuales que nos permiten apo- yar una interpretación, etc. Esto último es importante, pues nos ofrece la oportunidad de hacer explícitas las estrategias que hemos utilizado en una determinada si- tuación de lectura, para luego «reciclarlas» y reutilizarlas con otros textos. La segunda línea de reflexión está relacionada con el desarrollo de hábitos de lectura. Este objetivo necesita de una palabra clave: diversidad. Es decir, no podemos pretender construir hábitos de lectura solo con un bre- vísimo listado de textos elaborado por el docente. Al contrario, necesitamos poblar las escuelas de una am- plia muestra de obras y generar múltiples espacios de encuentro del alumnado con esos textos. Por supuesto, esto debe constituir un llamado de atención para aque- llos gobiernos que todavía no se han tomado en serio la necesidad de implementar políticas públicas de crea- ción y consolidación de buenas bibliotecas (escolares y de aula), como un primer paso básico si lo que se quiere es democratizar el acceso de todos a la práctica lectora. Asimismo, esos espacios de encuentro con textos diver- sos debieran favorecer la emergencia de la experiencia subjetiva y emocional de cada lector con los textos, así como el diálogo entre esa experiencia personal y las im- presiones y puntos de vista de otros. Tener esto claro puede ayudarnos a buscar los dispositivos que mejor se

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx