Hacer de la lectura una experiencia: reflexiones sobre mediación y formación de lectores
73 además, acepta el juego como forma central de ese estar con . Luego, resulta lógico emprender un camino para intentar comprender esos extraños signos que tantas y tan profundas bondades me reportan. Por supuesto, las consecuencias de la creación de aquellos ecosistemas de relación del niño con su mundo cercano a través del juego ficcional van mucho más allá del aprendizaje del código escrito, que no agota en sí mismo los beneficios de la exposición temprana y lúdica con la palabra poética (y digo poética para referirme a aquellas formas de lenguaje que se aventuran más allá de las fronteras de lo fáctico). Para ello, un botón de muestra: sabemos que la familiarización temprana con la cultura escrita, particularmente con formas literarias como cuentos, rimas u otros textos similares, incide po- sitivamente en un ámbito central de la construcción de la identidad personal y social como es el desarrollo de las competencias emocionales. Para decirlo claramente, ese ecosistema es un potente instrumento a la hora de favorecer la capacidad de una persona para reconocer y expresar sus emociones, regularlas en formas socialmen- te adecuadas y decodificar estos procesos en sí mismo y en los otros. Vuelvo entonces a la idea del juego, y para ello me apoyo en un bello texto de Lesa Brown (2019), en el que dice: «El juego está presente en los primeros meses
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