Hacer de la lectura una experiencia: reflexiones sobre mediación y formación de lectores

70 de acogida y hospitalidad que se abre con toda práctica mediadora, especialmente en aquellos casos en los que el universo de la cultura escrita no ha formado parte de las prácticas culturales habituales del sujeto, y, por lo tanto, se ve como algo distante, algo que «no es para mí». Ayudar a otros a derribar esas barreras y a ver en la lectura un medio que, tal vez, pueda crear sentido para incorporarla a sus prácticas socioculturales habi- tuales, es probablemente el gran denominador común que comparten todos los mediadores y promotores de lectura. Y pensando ahora en los niños y niñas más pequeños, aque- llos que todavía no van a la escuela, ¿qué reflexiones apor- tarías para pensar la mediación de lectura en la primera infancia, sobre todo en el contexto familiar? En diversas ocasiones me ha sucedido que algunos pa- dres, sorprendidos por los avances en el aprendizaje del código escrito por parte de su hijo o hija, me pregun- tan: ¿cómo es posible que haya aprendido a leer si na- die le ha enseñado? La situación suele tener siempre las mismas características: un niño o niña de educación infantil, habitualmente de unos cinco años, que hace poco ha comenzado a descifrar las letras de sus cuentos favoritos sin que hasta ese momento haya habido una enseñanza directa del código escrito por parte de la es-

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