Hacer de la lectura una experiencia: reflexiones sobre mediación y formación de lectores
68 ser de cada espacio. Señalo al menos una, que se vincula directamente con la respuesta a la pregunta anterior: los objetivos que nuestras sociedades le asignan a la es- cuela en el ámbito de la lectura tienen que ver, entre otros aspectos, con la capacidad de los estudiantes de progresar como lectores durante toda su escolaridad. Esto es, de avanzar hacia obras más complejas y hacia lecturas cada vez más complejas de las obras. Un obje- tivo como este requiere unas formas de mediación muy diferentes a las que, por ejemplo, realiza una encarga- da de biblioteca pública o un monitor de talleres de lectura en hospitales, mediadores que probablemente articularán sus prácticas en relación con otros objetivos socioeducativos. Lo importante es tener claro que una buena mediación es aquella que responde a los objeti- vos propios de su particular contexto de actuación. Así, la atención a los objetivos de mediación del contexto en el que trabaja es —a mi parecer— la mayor singula- ridad que caracteriza a cada mediador o mediadora de lectura. Igualmente, hay algunos mediadores que trabajan el vínculo entre el entorno escolar y social, una línea de tra- bajo que me parece especialmente sugerente pues invita a abrir las puertas de las escuelas hacia otros espacios de producción y circulación cultural. Por fortuna, sabemos ya de algunas experiencias exitosas de alianzas entre el
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