Hacer de la lectura una experiencia: reflexiones sobre mediación y formación de lectores

63 No hace falta ir hasta las grandes plumas de la lite- ratura para referir la importancia de ese diálogo entre la lectura y la escritura. Basta pensar en quienes nadan con cierta fluidez en el universo de la cultura escrita para constatar que, a menudo, sus prácticas letradas se defi- nen por un constante ir y venir entre la lectura y la escri- tura. Muchos de quienes leen de forma habitual suelen incorporar en su vida una diversidad de prácticas de es- critura, desde escritos personales como diarios, notas de lectura, etc., hasta otros sociales y de participación en la vida pública (una carta al director o un tweet pronun- ciándose sobre alguna noticia reciente…); desde textos funcionales como una solicitud de reembolso a una empresa por un producto dañado hasta intentos más o menos literarios como la escritura de poemas, cuentos u otros. Por tanto, si queremos formar ciudadanos que también puedan nadar con cierta soltura en esas aguas, necesitamos pensar de qué manera les ayudaremos a progresar en tanto lectores y escritores cada vez mejor preparados, que encuentren en la cultura escrita una he- rramienta de diálogo consigo mismos, por una parte, y de participación social y ciudadana, por otra. En síntesis: la escritura debiera tener un lugar cen- tral en la mediación, dado que esta se plantea como un proceso de acompañamiento para ayudar a otros a apropiarse de prácticas letradas diversas, entre las cua-

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