Hacer de la lectura una experiencia: reflexiones sobre mediación y formación de lectores

56 venil en la práctica pedagógica. A su vez, esos trabajos reportan el enorme potencial del nuevo modelo de edu- cación literaria cuando este logra afianzarse en las aulas y deviene en prácticas de lectura y escritura sostenidas en el tiempo. La creación de una comunidad de lectores, la construcción de referentes culturales compartidos, la apropiación personal y afectiva de la literatura, o la evi- dente progresión en la competencia literaria de los niños son algunos de los efectos producidos por la instaura- ción de prácticas diversificadas y continuas de lectura y escritura literaria, así como de intercambio y de deba- te interpretativo sobre las obras de literatura infantil y juvenil movilizadas. Parecen, pues, buenos argumentos para justificar la relevancia de la LIJ en la formación de lectores. ¿Qué criterios se deben tomar en cuenta para seleccionar las lecturas? Este siempre ha sido un tema de discusión para los mediadores de lectura, entre otras razones porque la selección de las obras está atravesada por un fuerte componente ideológico: el de construir el horizonte de lecturas que tendrán, en una determinada etapa, los ni- ños y jóvenes con quienes trabajamos. Esto deviene a menudo en polémicas y desavenencias, algunas de las cuales tal vez el lector o lectora de estas páginas haya

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