Hacer de la lectura una experiencia: reflexiones sobre mediación y formación de lectores
54 dio de símbolos y representaciones que forman parte importante de la vida social de esas comunidades. Lo que quiero decir con todo esto es que el contacto tem- prano con una amplia diversidad de formas literarias, como relatos o variadas formas poéticas, amplía enor- memente las posibilidades del niño para nombrar —y participar en— el mundo al que ha sido invitado. A todo ello debemos agregar la importancia de la imagen, un lenguaje particularmente explorado por la literatura infantil en las últimas décadas. El contacto frecuente con libros que utilizan el lenguaje visual como parte importante de sus proyectos estéticos (desde los prime- ros libros de imágenes para mostrar el entorno hasta la enorme diversidad de álbumes que encontramos en la actualidad) ofrece un potente espacio de «alfabetiza- ción visual», que facilita la adquisición de competen- cias vinculadas a la lectura de imágenes. Otra manera de responder a su pregunta podría ser el llevar nuestra atención a lo que cada obra nos ofrece para la formación literaria del alumnado. Si, como han señalado autoras como Margaret Meek o Teresa Colo- mer, los buenos libros para niños y jóvenes «enseñan a leer» a sus lectores, sería esperable dedicar nuestra atención a analizar las formas de ayuda que esos libros ofrecen a los lectores en formación para construir las competencias necesarias en la comprensión de textos di-
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