Hacer de la lectura una experiencia: reflexiones sobre mediación y formación de lectores
51 Creo que esta maravillosa cita de Amos Oz sobre el oficio del escritor habrá ayudado al lector a entender a qué me refiero cuando hablo de las particularidades de una obra. Ahora vinculemos esto con los espacios de conversación literaria. En ese espacio, una de las grandes funciones que cumple el mediador es ayudar a quienes participan de la conversación a profundizar en la lectura de una obra, precisamente mientras hablan con otros sobre ella. Uno de los mejores caminos para profundi- zar en las obras es llevarles a reflexionar sobre ciertos aspectos estéticos que son muy relevantes en el texto, pero que probablemente pasan desapercibidos para un lector menos formado, que todavía tiene un reducido bagaje de lecturas y que está en pleno proceso de cons- trucción de las habilidades que le permitirán formular interpretaciones complejas de las obras. En ese marco, el mediador puede ser quien gatille la reflexión sobre el sentido que para esos lectores tiene el uso de un deter- minado símbolo, aquí, o de una elipsis que nos ocultó información y acrecentó la sensación de suspenso, allá, o de un juego de contrastes entre dos elementos que nos creó una cierta confusión, más allá. Para esto, es clave haber diseñado previamente un guion de preguntas que ayude a los lectores a pensar en esas particularidades, y a conectarlas con su propia experiencia de lectura.
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