Hacer de la lectura una experiencia: reflexiones sobre mediación y formación de lectores

48 tores: la posibilidad de expandir nuestra lectura inicial y hacerla avanzar hacia nuevos terrenos a partir de los aportes de otros. Catalina (once años), la niña a la que aludí previamente en este libro por su experiencia con el álbum Voces en el parque , refiere precisamente a esto al afirmar: «Cuando hablamos del libro podías escuchar lo que pensaban los compañeros sobre él, y eso me gustó mucho porque te hacía pensar a ti también». La importancia del otro en la elaboración del pen- samiento propio es muy evidente cuando, en medio de una discusión, aparecen expresiones como «ahora que lo dices, pienso que…», «¡es verdad!, es que no lo había visto…», «quiero recoger una idea que surgió allá…» o «lo que señaló mi compañera me hizo volver a mirar…». La experiencia indica que este tipo de intervenciones son cada vez más frecuentes en grupos que experimen- tan espacios de debate interpretativo de manera habi- tual, como una práctica sostenida en el tiempo. En esos casos, parecen asentarse algunos aspectos esenciales de toda discusión, como son la aceptación y puesta en va- lor de ideas diversas y miradas plurales sobre lo leído, la actitud de escucha hacia las aportaciones del otro, o la negociación de sentido y la búsqueda de consensos a partir del intercambio realizado. Ahora bien, para promover buenas conversaciones sobre lo leído, es fundamental que el mediador prepa-

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