Hacer de la lectura una experiencia: reflexiones sobre mediación y formación de lectores

45 bre la experiencia del lector; por tanto, necesitamos re- vertir esa situación dándole cada vez más importancia a la dimensión emocional y subjetiva de la lectura. Por ejemplo, implementando diarios de lectura para acom- pañar la lectura personal, o abriendo momentos para compartir con otros aquellas lecturas que para cada uno de nuestros alumnos son importantes. La segunda línea, que me parece prioritaria para pen- sar la mediación de lectura en la escuela, es la de promo- ver el diálogo entre lectores y la construcción colectiva de sentidos. Venimos de muchas décadas en las cuales el trabajo con la lectura literaria en el contexto escolar ha sido una labor muy individual; generalmente, con guías de comprensión lectora que cada alumno debía respon- der en solitario. Pero sabemos que los buenos lectores se forman en comunidades de lectura, en las que la socia- lización es un componente clave. Abramos, entonces, espacios para discutir sentidos y compartir impresiones e interpretaciones con otros que han leído una misma obra, tal como sucede en la conversación literaria. Apunto una tercera línea: atender a lo que las obras ofrecen para la formación literaria del alumnado. Ve- nimos de muchas décadas en las cuales con demasiada frecuencia primó lo que yo llamo actividades genéricas para trabajar la literatura. Esto es, actividades que po- demos realizar con cualquier texto, sin importar sus ca-

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