Hacer de la lectura una experiencia: reflexiones sobre mediación y formación de lectores
43 y otra forma de lectura. Es decir, es capaz de diversifi- car su disfrute en tanto lector: a veces, goza sintiéndose partícipe de la historia y sufriendo el quiebre amoroso de los protagonistas como si fuera propio; otras, goza observando la maestría con que la autora omitió una información que luego resultaría clave para vivir de ma- nera más profunda dicho quiebre. Es un lector que va y viene entre participación y distanciación, pues su apro- ximación al texto incluye tanto la apropiación subjetiva y emocional propia del ámbito psicoafectivo como una recepción de orden intelectual, basada en procedimien- tos racionales de análisis e interpretación de las obras. Así, la dialéctica entre los aspectos pasionales y ra- cionales del juego literario emerge como la modalidad de lectura que encarna los nuevos objetivos educativos. Pues, si de lo que se trata es de formar lectores literarios que se sientan implicados en la lectura, y que además puedan poner en juego formas variadas de comprensión y fruición sobre los textos, trabajar en la adquisición y el progresivo dominio de esta forma de lectura parece ser el mejor aporte que pueda hacer la escuela, en general, y el docente mediador de lectura, en particular, en la formación lectora de las nuevas generaciones.
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