Hacer de la lectura una experiencia: reflexiones sobre mediación y formación de lectores

42 emocionalmente estás en el mundo de ficción que esa obra ha creado. En cambio, hay otras situaciones en las cuales el modo de acercamiento al texto difiere radicalmente de las presentadas recién. Por ejemplo: cuando reflexionas acerca del cambio de perspectiva narrativa que, en un determinado capítulo, hizo el autor o autora de la no- vela que estás leyendo, y disfrutas tomando conciencia de cómo ese giro te llevó a conocer los pensamientos de un personaje que hasta ese momento estaba en las som- bras y del cual sabías muy poco. Aquí estamos frente a una situación de lectura muy diferente de la anterior. La diferencia radica en la modalidad de lectura que es- tás adoptando; en este caso, desarrollas una lectura más analítica, capaz de separarte un instante de la historia que se te está contando y llevar tu atención a las maneras con las cuales te la cuentan. Es decir, has sido capaz de distanciarte de lo narrado (siguiendo el ejemplo de una novela) y abrirte a nuevas formas de disfrute lector, aso- ciadas no ya a la trama en sí sino más bien a los aspectos composicionales de la historia. Participación y distanciamiento son dos polos que en principio parecen opuestos, pues remiten a formas de lectura diametralmente diferentes entre sí. Pero aquí viene lo interesante de la propuesta de Dufays: un buen lector —nos dice— es capaz de «ir y venir» entre una

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