Hacer de la lectura una experiencia: reflexiones sobre mediación y formación de lectores
41 reciente? Sin duda, la hibridación de géneros que carac- teriza la producción cultural contemporánea hace que pierda cada vez más sentido la adopción de una posición tan rígida sobre el objeto literario. Varios autores, principalmente desde el ámbito de la didáctica de la literatura, venimos defendiendo un cambio de enfoque en el cual la definición de lectura literaria no pasaría ya por el objeto leído sino por la modalidad de lectura adoptada. En ese marco, una de las principales aportaciones ha sido la de Dufays, Ge- menne y Ledur (2005), quienes concibieron la lectura literaria como un «va y viene dialéctico entre participa- ción y distanciación». Para entender mejor esta defini- ción, primero debemos reflexionar sobre cada uno de sus componentes. Por una parte, la participación en un texto remite a un modo de leer centrado en la recepción espontánea y emocional, en el cual se privilegia la ilusión referen- cial que provoca el texto en el lector. Así, por ejemplo, cuando sientes que estás viviendo las aventuras del pro- tagonista como si fueran tuyas, o cuando sufres pro- fundamente por las dificultades que un personaje está atravesando, podríamos decir que vives situaciones en las cuales estás participando de la ilusión referencial que la obra pone en juego. Estás, en otras palabras, viviendo a fondo el juego del como si que propone esa obra, pues
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